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Monday 23 September 2019
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Cuando de límites se trata

razasEn una búsqueda ilimitada de información encontré, sin motivos aparentes, un escrito en la página web de Radio Reloj relacionado con el régimen de vida en los primeros meses de nacido.

El artículo se titula Organizar, palabra de orden. Al leerlo no pude evitar trasladarme a la universidad donde cursé la asignatura Psicología del Desarrollo de las Edades.

Ahora comprendo cuán importante es tener al menos una idea de cómo funciona nuestro cerebro. En ocasiones los padres regañan a los más pequeños y se rompen la cabeza intentando buscar el culpable del comportamiento hiperactivo y descontrolado del niño.

Mamá, papá ¿ustedes recuerdan los primeros días de mi llegada, cuando todos querían cargarme, mimarme y hacerme reír? Esa es la etapa donde con amor, cariño y tacto deben formar mis primeros hábitos.

Siempre es importante crear rutinas, horarios para cada actividad. Aunque el bebé esté dormido se debe despertar en el tiempo establecido para alimentarlo, llegará el momento donde él creará los reflejos condicionados del descanso.

El horario o régimen de vida se planifica en dependencia del nivel de actividad del bebé. Es necesario tener en cuenta que las rutinas no se crean en dos días. Este se trata de un trabajo continuo y sistemático que podría llevar semanas o meses.

Según investigaciones realizadas por diferentes especialistas, el desarrollo psicológico se divide en períodos etarios con características y necesidades diferentes, por tanto, es necesario que desde las edades más tempranas comience la determinación de los horarios.

La labor de los padres consiste en crear un plan que abarque y regule los procesos y que permita al niño desarrollar los reflejos condicionados, habilidades y costumbres.




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