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Monday 18 November 2019
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A mal tiempo buena cara (+audio)

No es menos cierto que los nacidos en esta pequeña porción de tierra rodeada de mar mostramos, incluso, en la peor de las circunstancias, una pequeña sonrisa.

Y es que en esta mezcla de culturas que nos corren por las venas, el humor, la parodia y la broma han venido a forjar y formar parte también de nuestro carácter.

Dicen que la risa constituye la respuesta biológica, producida por el organismo, que funciona como la contestación esencial a determinados estímulos. La sonrisa, por su parte, es considerada una forma suave y silenciosa de dicha manifestación.

Actualmente existen diversas interpretaciones relacionadas con su naturaleza. Uno de los múltiples estudios al respecto, afirma que la risa es un balbuceo lúdico, instintivo, contagioso, estereotipado y de control subconsciente que, escasas veces, se produce en soledad.

En los seres humanos, la risa se inicia, aproximadamente, hacia los cuatro meses de edad, y, según investigaciones científicas, constituye una forma de comunicación innata heredada de los primates, e íntimamente relacionada con el lenguaje.

Con respecto a los beneficios que se le adjudican a esta expresión corporal, algunos ensayos dejan claro que los pensamientos agradables provocan un mejor ánimo y, en consecuencia, aumentan las defensas del organismo humano. De ahí que los especialistas sostengan la hipótesis de que la felicidad mejora y optimiza el estado de salud.

Igualmente se dice que la risa puede disparar la producción de endorfinas en el cuerpo, sustancia que funciona como una suerte de analgésico para el cerebro. Además, los expertos agregan que una buena carcajada puede hasta regular el ritmo cardíaco y bajar la presión arterial.

Otros estudiosos señalan que cuando un ataque de risa va seguido de tos, también sirve para aclarar los pulmones. Y tanto es así que veinte segundos de una buena carcajada, resulta el equivalente cardiovascular a tres minutos en una máquina de ejercicios.

También existen resultados concretos de los beneficios del humor para la salud mental. Por ejemplo, a corto plazo, la risa y el humor reducen las emociones negativas y aumentan el bienestar subjetivo. Mientras que a largo plazo está demostrado que los seres humanos que practican este tipo de conductas poseen mayor autoestima y bienestar psicológico, y, por añadidura, menor depresión y ansiedad. Incluso, se ha llegado a probar que el humor estimula capacidades cognitivas asociadas a la creatividad y el aprendizaje.

Con todo, resulta muy fácil presuponer que el mantenimiento de una actitud desprejuiciada, fresca y ocurrente además de mejorar la calidad y el estado anímico de la vida, potencia y enriquece la salud humana.

Muchos son los rasgos distintivos de nuestra personalidad que nos hacen auténticos, únicos y diferentes del resto de la humanidad.

A esa denominada cubanía, además de la tenacidad, el fácil desenvolvimiento, la oportuna agilidad, la astucia, la chispa y el carisma, tributan también el humor y la risa.

Y a veces, ciertamente, esta expresión corporal, transmite tanta alegría que contagia, pero en ocasiones disfraza los pesares poniéndole «al mal tiempo, buena cara».




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