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Tuesday 12 November 2019
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El mejor ser humano que haya podido ser (+audio)

Y aunque 26 saltos desde un paracaídas no constituye ningún record, si representa un excelente averaje en la experiencia profesional de este casi sexagenario.

Lejos estaba de imaginar allá por mil 982, cuando se tituló como Licenciado en Cultura Física por el Instituto Superior Manuel Fajardo de la capital del país, que muy bien podría abarcar las diversas aristas que conforman su especialidad.

Veinte años como preparador físico le reportaron múltiples satisfacciones de  índole laboral y personal. Pero apenas siete meses como técnico en Fisioterapia y Rehabilitación le han valido para comprender la dimensión más humana de los casos y las cosas.

En Juan Umpierre Boza, o simplemente en Umpierre, como todos le conocen, las palabras sensibilidad, compasión, altruismo e indulgencia se expresan y sienten “diferente”.

La atención personalizada y especializada, unida a un humor sano y respetuoso parecen ser dos de los factores indispensables en la obtención de resultados concretos día tras día.

Una vez pasado el umbral del acceso a la sala, cita en el Hospital Militar Mario Muñoz Monroy de la ciudad de Matanzas, los pacientes encuentran a amigos y familiares que no cejarán en el empeño hasta que la afección sea saldada o cabalmente aliviada.

Es por eso que no imagina cómo serían las jornadas sin la presencia de Laving, Roxana, Mailén, Oldaniel, Ariel, Daima, Marilia, Dagmis o Barbarita. Pues el trabajo en equipo, según sostiene, es vital para el logro de cualquier fruto que se quiera cosechar correctamente.

Y aún cuando a la luz de nuestros días, persisten los que desconfían de esta rama de la medicina, la recuperación de incontables cuerpos y almas asistentes a estos servicios de salud, deja bien clara la veracidad de aquella máxima de que no existe un tratamiento médico eficaz sin la presencia de la fisioterapia y la rehabilitación.

A este matancero de 59 años y padre de siete hijos, apasionado por correr todos los riesgos, por aprender y servir a quien lo procure, y al que le hubiese encantado quizás haber sido piloto y andar por los cielos, ha entendido que en la asistencia a los padecimientos de la gente, aquí en la tierra, se ha vuelto un excelente profesional y el mejor de los seres humanos que haya podido ser.




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