Micromachismos: una práctica común

micromachismoMás del 98 por ciento de las mujeres y las niñas han sufrido alguna vez las manifestaciones de la violencia de género. En muchas de esas ocasiones ni siquiera se ha recurrido al maltrato físico o psicológico en extremo; solo una frase, a veces tan cotidiana y común, puede ser uno de los ejemplos frecuentes de la legitimación del sistema patriarcal en la sociedad.

De manera que este fenómeno constantemente reproducido por ellos y hasta por ellas está presente en las conversaciones diarias, en la vida de pareja, en el habla popular.

Palabras dañinas, con filo y hasta catalogadas de agresivas ante la ciencia que las denominó micromachismos. Expresiones que laceran la figura femenina en favor de los patrones masculinos, por ello a menudo se escucha:

  • “Comes mucho para ser una chica.”
  • “Cuando crezcas tu padre tendrá que salir contigo para quitarte a los muchachos de encima.“
  • “¿Tu marido cocina? Lo tienes bien entrenado.”
  • “¿Piensas trabajar después de que nazca el bebé?”
  • “Esa ropa es demasiado corta para ti.”
  • “No quiero que te arregles tanto.”
  • “Debiste haber sido preciosa cuando joven.”

Son los micromachismos, esquemas de pensamientos que el lenguaje ha simplificado para imponer y mantener el dominio y superioridad, reafirmar o recuperar dicho dominio para continuar relegando a la mujer al plano de la casa, la sumisión y demostrar que la vida gira en torno a ellos.

Una práctica de violencia tan sutil que pasa desapercibida, pero que refleja y perpetúa las actitudes machistas y la desigualdad de las mujeres respecto a los hombres.

Esencia y base misma de las demás formas de la violencia de género o violencia machista: entre las que se encuentran la agresión psicológica, emocional, física, sexual y económica.

El primer paso para luchar contra este pequeño, pero gran problema, es reconocerlo, impedir que se minimice  a la mujer, se le reduzca, se le supedite a los mandatos o los designios de la figura varonil. Conocer para identificar el fenómeno y de una vez y por todas decir Nunca más.

Cuba dice No a la violencia de género

Este 25 de noviembre se celebra el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, fecha instituida por la Asamblea de Naciones Unidas desde finales del siglo XX y que recuerda a las hermanas Mirabal, quienes lucharon por los derechos  de las féminas en la República Dominicana.

La lucha por la equidad de género ha sido uno de los logros de Cuba desde el momento mismo del triunfo revolucionario. Una línea claramente delimitada con el objetivo de ponderar a la mujer y revitalizar su papel en la sociedad.

Así pudiéramos citar los avances de una organización de féminas como la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), además de una constitución que reconoce la igualdad de todas las personas y las campañas para educar a la población en esta materia.

Al respecto nos comenta la especialista en temas de género Lizette Vila:

“Considero que el proyecto social cubano tiene una serie de instituciones, de redes, que están trabajando por este tema de la no violencia, es un tema latente que necesita seguimiento constante para tener un espacio de apoyo y solidaridad específicamente con las niñas, los niños, para combatir los efectos de una violencia que muchas veces se naturaliza.”

La también directora del Proyecto Paloma habla sobre los espacios más inmediatos que tiene la mujer cubana para la defensa de sus derechos:

“Las mujeres tenemos nuestros derechos como ciudadanas cubanas para poder ir a los lugares, para poder denunciar y hacerlo con dignidad, que es lo que queremos las mujeres. Se ha ganado en este sentido y en la ayuda de las asociaciones en los barrios, los Comités de Defensa de la Revolución, la Federación de Mujeres Cubanas, el jefe de sector; lo tenemos todo; yo me siento muy feliz porque realmente nos hemos superado muchísimo.”

La violencia de género es un tema que está impregnado de subjetividad en una cultura esencialmente patriarcal. Por tanto, es tarea de todos los días realzar el valor de la mujer.

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