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Tuesday 15 October 2019
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Por la ruta del danzón en Matanzas: legado para defender

Durante las últimas horas del anterior domingo Matanzas rememoró los tiempos de antaño cuando el danzón vistió de sensualidad sus calles. El siglo XIX se transformó en actualidad, aunque disfrutó de los buenos aires de lo contemporáneo, durante la clausura de la segunda edición del Encuentro Internacional Danzonero Miguel Failde in Memoriam.

Veintisiete parejas se sumaron a la competencia de baile Ricardo Benedict Varela (Angoa), para llenar de colores y luces los destinos del baile nacional cubano en tierra matancera.

Ejemplo de ello es la participación de muchos jóvenes en el certamen y la entrega del Gran Premio a dos de ellos resulta una prueba fehaciente de que las nuevas generaciones también disfrutan del antológico ritmo…, y lo hacen bien.

“Para nosotros significa mucho recibir este premio, una grandeza infinita, porque en el danzón se encuentran las raíces de nuestro pueblo, donde nacimos, crecimos y seguiremos desarrollándonos. Lo hicimos con mucho amor, nos gusta este género, creemos que no muere y que la juventud puede conocerlo y hasta amarlo como nosotros para no dejarlo morir, porque esa es la identidad de los cubanos.

“Nosotros disfrutamos la cadencia del danzón porque tiene un ritmo que es contagioso, que la juventud no conoce y luchamos para que ellos también vean lo sabroso que es bailarlo.”, confesó Yaimara Luque, ganadora de la competencia de parejas.

“La experiencia ha sido maravillosa, este reconocimiento es muy importante para nuestra carrera porque, además, lo recibimos en la cuna del danzón, en Matanzas. Esa es la motivación mayor, enamorar a otros jóvenes, incluso desde niños, porque es parte de su cultura, de nuestra cultura. La magia del danzón está en el corazón que uno le ponga”, agregó su pareja Wolquis Walter.

Al decir de la bailarina, coreógrafa y directora de la compañía matancera Danza Espiral, en su papel como presidenta del jurado que analizó las ejecuciones en el baile, la pareja guantanamera resaltó por la limpieza de sus pasos, la elegancia, estilo y la excelente compenetración que demostraron al bailar juntos, además de su entrega, factor decisivo si se tiene en cuenta la importancia del papel de los jóvenes para acercar a otros jóvenes al género.

En cuanto al concurso de composición, entre las 13trece obras participantes, el matancero José Canito se alzó con los mayores honores por aportar elementos de contemporaneidad al ritmo en la pieza Somos nuestros. “Se trata de un danzón al que se le han incluido sonoridades nuevas. Está inspirado en el amor. Ya estoy preparando los temas que presentaré al concurso el próximo año, se trata de un danzón y un mambo.”

María Victoria Oliver, al frente del jurado del evento teórico, destacó la diversidad de temas defendidos, todos ellos relacionados con el danzón y su repercusión dentro de la tradición e identidad, “la pertinencia de defender el legado y transmitirlo a las futuras generaciones como fiel expresión de la cultura cubana”.

Amenizaron la noche la charanga Rubalcaba, la mexicana Danzonera La Playa y la emblemática orquesta Aragón, la cual, desde lo autóctono y lo identitario de su música, primero sedujo y después puso a bailar a los presentes en las terrazas del restaurante Bahía.

Concluyó el Encuentro Internacional Danzonero Miguel Failde in Memoriam, un evento que demuestra que el danzón vive, pero este no es más que el inicio de un largo camino para saldar la deuda histórica con lo más auténtico de las tradiciones musicales cubanas. En nuestras manos está convertir al baile nacional en el eterno acompañante de nuestra idiosincrasia.

Fotos: Roberto Ruiz Espinosa

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