Search
Tuesday 15 October 2019
  • :
  • :

Matanzas abierta al mundo: exposición universal de 1881

Un momento para promover los adelantos más significativos de la tecnología, la industria y las últimas expresiones del arte son las exposiciones universales, que se celebran desde la segunda mitad del siglo XIX. Estos eventos de gran envergadura se originaron en la tradición francesa de celebrar demostraciones nacionales, que culminaron con la industrial de 1844, celebrada en París. Esta feria fue seguida por exposiciones nacionales en varios países de Europa.

La primera Exposición Universal se celebró en el Palacio de Cristal en Hyde Park, Londres, Reino Unido, en 1851. Influyó en el desarrollo de varios aspectos de la sociedad, incluyendo la educación artística y de diseño, el comercio y las relaciones internacionales, y el turismo.

La expresión de la identidad a través del desarrollo de redes viales, la libertad de imprenta o la creación de partidos políticos fue ratificada en las exposiciones, organizadas en Cuba o en el extranjero. La exposición universal de 1881 celebrada en Matanzas es un ejemplo de ello.

La isla desde un estante matancero

Si bien desde 1827 Cuba contaba con cierto hábito en la organización de exposiciones, la exhibición de mayor envergadura y que mejor encaja en el momento de eclosión y afianzamiento de la nación y el nacionalismo insular fue la de Matanzas, celebrada en 1881.

A la ciudad asistieron 224 expositores de la localidad así como 152 habaneros, quienes predominaron entre los asistentes, no solo respecto a las representaciones de otras localidades de la Isla, sino también sobre las delegaciones de Estados Unidos con 59 representantes y la española con 45.

Los adelantos industriales fueron de los que más se dieron a conocer en las exposiciones registradas. La tradición prosiguió en Matanzas, al ser premiado con medalla de oro el cemento natural hidráulico, del habanero Gurruchaga.

Sitios de socialización por excelencia, el evento de este tipo más importante celebrado en Cuba poseía, además de variados y extensos pabellones de exposición, un apartado para la prensa equipado con salones para celebrar juntas y conferencias. Existían asimismo dos patios con jardines de aclimatación, un hipódromo y hasta un Pabellón de Señoras de estilo pompeyano y piso de madera.

Las estadísticas referentes a participaciones y premios obtenidos por los representantes de Cuba en la exposición de Matanzas confirman el abrumador desequilibrio económico y científico técnico existente entre los principales enclaves urbanísticos de la colonia y el resto de la Isla, aun cuando la mayoría de la población estaba asentada en sus zonas rurales.

Cuando los criollos se decidieron a participar en las exposiciones internacionales y a organizar un evento de categoría como la exhibición de 1881, en Matanzas, tenían en su haber una población medianamente organizada, arraigados sentimiento de identidad y un relativo desarrollo en el ámbito de las industrias locales, en medio de una sociedad asimétrica y con evidentes desigualdades regionales, raciales, clasistas y de género.

Desarrollo cubano a través de las exposiciones

En cuanto a la divulgación del desarrollo de las redes telefónicas cubanas, entre los abonados existentes en La Habana se hallaban importantes empresas locales como Crusellas Hermanos y Compañía, con una importante presencia en la exhibición de Matanzas.

Los periódicos Diario de la Marina, El Triunfo y El Avisador Comercial; la Comandancia de Orden Público; el Administrador General de Correos; la Inspección General de Telégrafos; el restaurante Dos Hermanos; los Almacenes de Hacendados y la fábrica de Emilio Castelar, también se sumaron a la lista de participantes en Matanzas.

La importancia concedida al ferrocarril fue tan notoria que en la feria-exhibición canaria organizada en la provincia de Matanzas, en 1872, el señor Francisco Piqué fue premiado por exhibir un ferrocarril de vía estrecha. Apenas unos años después, en la Galería de Industria de la exposición internacional de Matanzas, el Ferrocarril de la bahía de La Habana expuso dos coches confeccionados en la Isla.

La fábrica de jabón Sabatés también asistió al evento, mientras que en la edición de 1881 fueron premiados los representantes de la máquina de coser Singer.




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Mostrar Botones
Ocultar Botones