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Tuesday 15 October 2019
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Donde señorea la papa

En los últimos años uno de los sueños de la cocina de la familia cubana, lejos de ser el clásico cerdo, reservado para las despedidas de año, es la escurridiza papa. Por eso cuando las autoridades de la Agricultura en Matanzas anunciaron el posible sobrecumplimiento de la monarca ausente de nuestros fogones, se nos hizo la boca agua.

Solo que cuando al fin la papa llegó, echó por tierra nuestros apetitos con excusas que llegaron por diferentes vías: “la semilla nacional no rinde igual”, “la producción no alcanza para toda la nación”, “hay que priorizar a la capital”, “en el interior del país no hay condiciones para almacenar en frigoríficos”, “hay que racionarla”.

En Matanzas, una de las mayores productoras de papa en el país, se deben distribuir 17 libras por persona, según un trabajo publicado por el corresponsal de Radio Rebelde, José Miguel Solís. En otras provincias las cifras oscilan entre 14 y 15, y nacionalmente se habló de trece. Hasta la fecha, al menos en la ciudad cabecera, se han ofertado tres vueltas: la primera, de tres libras por persona y la segunda y la tercera, de cinco.

Las preguntas entre la población no se hacen esperar: ¿por qué racionarla?, ¿por qué venderla por la libre a los tres días?, ¿por qué no extender un poco más el plazo de compra para las personas que trabajan en la calle y no tienen tiempo de hacer la cola?, ¿por qué no ofertar mayor cantidad en Matanzas si es uno de los territorios donde más se siembra?

De las seis mil 500 hectáreas sembradas en Cuba, mil 350 ha se plantaron en tierras matanceras. Y la interrogante que se reitera cada año: ¿por qué no se vende más cantidad y durante más tiempo?

Desde hace varios años se ha explicado que la producción no se corresponde con las crecientes demandas y que ese renglón es caro, sobre todo porque la mejor semilla es la que se importa. Por esa y otras razone solo podemos disponer de ese producto agrícola durante dos o tres meses del año.

A ello se suma que en las provincias productoras no hay capacidad de  frigorífico para almacenarla, debido a ello la distribución normada dura solo hasta abril, cuando termina la cosecha, excepto en La Habana, donde sí se puede mantener en frigoríficos, según directivos de Comercio Interior.

Esa sería la razón fundamental por la que en La Habana la papa está presente en los mercados durante una buena parte del año y posibilita que quienes dispongan de transporte acudan a comprarla.

Las placitas y mercados agropecuarios estatales semejan desde febrero último el típico escenario donde tiene lugar el popular filme de la papa. Irritación y hasta desorden causa el que todos ansíen llevar a casa la conocida protagonista antes de que los ¨pillos¨ la compren por la libre y le adulteren su precio.

Escenas en la que se abre la puerta trasera del agro y corren sobre dos piernas los sacos de papa aún llenos se pueden apreciar en ocasiones y el que hace ¨la cola¨ para adquirirla se pregunta ¿a dónde van esos bultos que nunca nadie vio vender? Mientras María se queda sin realizar la compra por falta de tiempo; Sonia, íntima amiga del placero y dueña de la paladar de la esquina, acapara una cantidad superior a la que correspondería por lo normado.

Pero las ilegalidades empiezan desde el campo. Allí quedan sacos que van a parar a las manos de vendedores ambulantes, quienes luego echan cinco o seis ejemplares en una bolsa y cuando ya no hay en los mercados estatales, las ofertan a 25 pesos, violando lo establecido, pues en ningún lugar está escrito que un cuentapropista pueda vender papa.

La producción, distribución y comercialización se hace un tema cada vez más popular y sus protagonistas no siempre son los trabajadores del campo que hacen posible su cosecha, sino ¨los pillos revendedores¨, quienes es una suerte de “misterio” logran abastecerse todo el año, pese a que en el cuarto mes se acabó la cosecha.

La distribución normada de papa, aunque con sus consabidos detractores, ha sido aceptada por la población, al menos, es una forma de lograr que todos tengan su ración garantizada. Sin embargo, habría que pensar en una mayor equidad en los territorios que cultivan papa. Ese producto se ha convertido en algo muy preciado, por encima de platos típicos como el cerdo, la yuca o el plátano.

Por eso, al menos mientras haya para distribuir a la población, los responsables de su comercialización deben hacer todo lo posible para que no se convierta en la papa de la discordia.

(Escrito por estudiantes de primer año de Periodismo de la Universidad de Matanzas)



Radio 26 es la emisora provincial de Matanzas, planta matriz de la cadena de radio de nuestra provincia cubana. Está ubicada en la capital matancera, en la calle de Milanés esquina a Guachinango, en las alturas de esta bella ciudad rodeada por el valle Yumurí y la bahía de Matanzas. Twitter: @radio26cu Correo: emisora@r26.icrt.cu


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