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Tuesday 15 October 2019
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El sueño del cuartel convertido en escuela

“Voy a hacer algo grande para que tú estudies”, fue lo último que Nelson Fernández Oliva le dijo a su hermano Andrés, quien entonces rondaba los 12 años. Al día siguiente, 29 de abril de 1956, se encontraba a cargo de un camión que apenas penetró el perímetro defensivo del regimiento Domingo Goicuría, ubicado en el barrio Versalles de la ciudad de Matanzas, con el objetivo de tomar el cuartel e impulsar la rebelión contra el gobierno de Fulgencio Batista.

Andrés ya no es un niño, al contrario, los dolores de las piernas le dificultan la movilidad, pero viene siempre por esta fecha al lugar donde murió su hermano.

La calle se llena de pioneros vestidos de verde olivo que reeditan el asalto y él recuerda:

“Cuando cayó estaba vivo todavía, un periodista lo vio e informó a los oficiales para que lo auxiliaran, pero allí mismo le dieron el tiro de gracia. Cuando se supo la noticia vinimos al cuartel, pero no entregaron el cuerpo, solo dieron la prótesis dental, el cinto y el carné de mi padre que Nelson llevaba consigo. Nos amenazaron y obligaron a poner una foto de Batista en la sala de la casa.”

Como parte de la conmemoración del 61 aniversario de los sucesos se inauguró, en el otrora cuartel, una Sala de Historia dedicada a este hecho combativo donde se exhiben fotografías de los asaltantes e información relacionada con el acontecimiento, según la historiadora Clara Emma Chávez, el más importante ocurrido en la provincia de Matanzas durante la República.

“Esta es una acción que no se conoce en toda su magnitud, nació independiente de todo partido político de la época, quienes se incorporaron y confiaron en Reynold y Mario, los organizadores, lo hicieron a título personal, los unía la oposición a Batista y la disposición a combatir.

“Así se nuclearon esos 56 jóvenes, el objetivo no se cumplió porque falló el factor sorpresa, no consiguieron siquiera penetrar el perímetro defensivo de la fortaleza, pues la guarnición inició el fuego antes de que pudieran posicionarse.

“La acción fracasó en el plano militar, pero fue un éxito para el movimiento revolucionario cubano porque continuó la estrategia de la lucha armada como solución, no el escepticismo o la espera de determinadas condiciones para alcanzar el poder. Estos hechos son un orgullo para Matanzas”.

Leovanis Santana Domínguez, primer secretario de la Unión de Jóvenes Comunistas en el municipio cabecera, se refirió en su intervención a la vigencia del ejemplo de los revolucionarios y ratificó el compromiso de la juventud cubana con su historia.

Presidieron la actividad político-cultural autoridades del Partido Comunista de Cuba, el gobierno, la Unión de Jóvenes Comunistas y la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana en el territorio.

Andrés se marcha satisfecho, sabe que el mejor tributo a su hermano es la obra de la Revolución, el sueño cumplido del estudio y la transformación del cuartel en escuela.




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