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Sunday 20 October 2019
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Primero de Mayo en Cuba: unidad y firmeza

Este primero de mayo el pueblo desfiló por las principales calles y avenidas en reconocimiento a las conquistas laborales, una fiesta de toda la Isla que atrae cada vez más a miles de personas, pero esto no siempre fue así.

La conmemoración del Día Internacional de los Trabajadores en 1939 fue la primera organizada por la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), precisamente a sólo tres meses de efectuarse su congreso constituyente. El estreno de esa celebración fue un gran desfile que partió desde la sede donde en aquel momento se encontraba la central obrera.

En nombre de los trabajadores del país, una representación de sus dirigentes entregó al Secretario del Trabajo un pliego de demandas que exigían el declaración legal de esa organización, el cese de los desalojos campesinos, la defensa de la industria nacional y el establecimiento de leyes para el retiro.

Otras propuestas fueron, asimismo, la penalización a empresarios que burlaban las pocas leyes sociales y laborales existentes y medidas para los derechos de los trabajadores y la puesta en práctica de un programa de obras públicas.

Desde ese año el festejo del Primero de Mayo en Cuba tuvo un carácter unitario hasta que a partir de 1947 elementos gangsteriles opacaron la fecha en aquellas instituciones sindicales en manos de los divisionistas quienes realizaban actos demagógicos, en locales cerrados y ajenos a las ideas proletarias.

Así transcurrió una etapa de 11 años, sin embargo los verdaderos representantes de las masas obreras celebraban riesgosas manifestaciones y mítines públicos para denunciar la explotación, el atropello, la tortura y el crimen por parte de los regímenes al servicio del imperialismo yanqui.

Con llegada del poder revolucionario, en enero de 1959, el Primero de Mayo se convirtió en fiesta de pueblo trabajador a la cual se suman estudiantes, campesinos y combatientes de las instituciones armadas. La CTC y sus sindicatos arriban a la cita para compartir la alegría por las victorias y no para exigir trabajo, salud, asistencia médica, justicia social, igualdad de deberes y derechos tan anhelados en diversos rincones del orbe.

El gran poder de convocatoria de los primeros de mayo los ha convertido a lo largo de más de cinco décadas en renovadoras jornadas de reafirmación revolucionaria y de unidad nacional.

Esa determinación está latente en esta fiesta proletaria con la presencia entusiasta de millones de trabajadores junto a sus familiares en actos y marchas por plazas, comunidades, bateyes así como en cada colectivo laboral.



Estudiante de Periodismo


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