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Tuesday 15 October 2019
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Adictos a la caña

Aunque algunos pudieran verlo como una pura casualidad afortunada, para los habitantes de Calimete resulta extraordinariamente significativo que el niño José Martí haya vivido por espacio de varios meses en esa geografía matancera.

Con solo nueve años de edad, el pequeño José Julián acompañó a su padre a la zona conocida como Caimito del Hanábana, ubicado al sur de este municipio.

Los residentes del territorio se hacen eco con evidente satisfacción de ese episodio. Un orgullo muy grande y cada vez más intenso.

Hay otra circunstancia dichosa para quienes habitan este lugar. Casi todo el mundo alaba la fertilidad de sus tierras ferralíticas rojas, en un terreno llano y bendecido sobre todo para producir caña de azúcar.

Las plantaciones cañeras ocupan un por ciento considerable del entorno, y ante la buena salud de que hacen gala los sembradíos y la limpieza de los campos, hasta el visitante más distraído se da cuenta de que allí prevalece una especie de cultura azucarera.

Tal es la prominencia que desde el momento en que uno pone los pies en la región llega a percibir en el ambiente ese tufillo a la dulce gramínea que al parecer agita el espíritu de las personas. Para completar el escenario, el central Jesús Rabí resulta el sostén económico de mucha gente y simboliza la ilusión de los azucareros matanceros en los momentos cruciales de cada contienda azucarera.

Gracias precisamente al aprovechamiento de sus tierras, es Calimete el lugar escogido para realizar el acto nacional por el aniversario 56 de la constitución de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), sede otorgada a la provincia de Matanzas por sus resultados satisfactorios en renglones como la producción de alimentos para el pueblo.

El sureño municipio, Vanguardia Nacional por decimotercera ocasión, exhibe buenos dividendos en el cultivo del arroz y la carne de cerdo, pero destaca sobre todo en la producción cañera. Entrega un volumen superior a las 500 000 toneladas de caña y muestra los más altos rendimientos cañeros del país, con unas 75 toneladas por hectárea, logro conseguido gracias básicamente al desempeño del movimiento cooperativo y campesino.

Midalys Monzón, presidenta de la ANAP en el municipio, insiste en que el progreso se debe al trabajo de unos  2 000 asociados agrupados en siete cooperativas de producción agropecuaria (CPA) y siete cooperativas de créditos y servicios (CCS), aunque distingue de manera muy particular a la CPA Dagoberto Rojas, con rendimientos que exceden las 100 toneladas por hectárea en la última campaña azucarera y que la ubicó como la mejor cooperativa del país.

Otras CPA como la 28 de Enero, Alexander Stamboliyski y Andrés Olano ostentan también altos rendimientos y son referentes en ese sentido a nivel nacional.

El sector sobresale además en el aporte de carne de cerdo, con destaque para la CCS Emiliano Zapata, con 694 toneladas, y en el cultivo del arroz, esfera donde descuella la CCS Raúl González, con más de 6 000 toneladas. Menciona asimismo las acciones en varias entidades para fortalecer la actividad pecuaria, y en especial la producción de leche y la ceba de toro.

La funcionaria de la ANAP significó el avance en casi todos los frentes, como el crecimiento de los asociados, las acciones en el orden social, el apoyo a la UJC, la constitución de las brigadas FMC-ANAP, la reanimación de los locales de cada cooperativa, el completamiento de los módulos pecuarios, las donaciones de sangre y un aporte sistemático a las instituciones de la comunidad.

Llama la atención que un número importante de asociados y sus familiares han hecho dejación voluntaria a su cuota normada de alimentos en los acápites de arroz, frijoles y leche.

Para José Fagundo, destacado productor, una de las razones del éxito es la dedicación de los cooperativistas. Sin restarle un ápice a la calidad de las tierras, anota que los hombres del campo deciden la suerte de los cultivos, en especial de la caña. Los azucareros viven para sus plantaciones y eso tiene un peso considerable en los rendimientos, asegura.

A nadie hay que decirle cómo preparar la tierra, qué semilla utilizar en correspondencia con las propiedades de los suelos y cómo atender las plantaciones, comenta tras resaltar la vinculación del hombre al área y el pago por el saldo final del trabajo.

Uno de los azucareros más felices por estos días en Calimete es Héctor Delgado Arregoitía, Héroe del Trabajo de la República de Cuba, y quien dirigiera la CPA 28 de Enero por más de tres décadas.

Observa con evidente gozo el paso triunfal del movimiento campesino y asegura orgulloso que cada vez que en el municipio se quiere lograr algo grande hay que virarse para ellos.

Y conociendo sobradamente el genio de los hombres del campo se debe juzgar ese argumento como concluyente. Nada explica mejor el por qué Calimete ganó la sede del acto nacional por el Día del Campesino.

Tomado del periódico Granma




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