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Sunday 20 October 2019
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Ante el peligro del desarraigo, en Matanzas perduran esperanzas

Hace algunos años la ciudad de Matanzas se debate entre la necesidad de perpetuar el patrimonio y la incapacidad para llevar a cabo tan ineludible cometido. Razones objetivas, como los presupuestos y recursos que precisa la puesta en práctica de una restauración a la altura de los estilos arquitectónicos de la época en que fueron concebidas las obras, intervienen en el acabado de estas acciones que buscan devolverle originalidad a los proyectos.

A pesar del lamentable estado constructivo que aparecen desde hace varios años, como lesiones profundas en el rostro de la ciudad de Matanzas y varios municipios de la provincia, los esfuerzos del Centro provincial de Patrimonio y la Oficina del Conservador se enfocan hacia el rescate de los valores de sus inmuebles de valor histórico y cultural.

Desde el año 2003, el Consejo de Patrimonio Cultural concede el Premio Nacional de Conservación y Restauración de Monumentos. En Matanzas varios inmuebles han merecido distinciones por la excelencia en la salvaguarda y autenticidad de sus bienes patrimoniales o por la calidad de inversiones, proyectos y ejecución de las obras rehabilitadas.

En el 2007 el artista de la plástica Sergio Roque Ruano y el grupo ATENART restauraron el Museo Farmacéutico. Declarado Monumento Nacional el 25 de enero de 2008, mereció el Premio Nacional de Restauración por la diversidad e integralidad de los trabajos realizados en su intervención, explicó Marcia Brito, directora del otrora botica francesa del doctor Ernesto Triolet.

“La botica recuperó sus valores patrimoniales y el esplendor de sus primeros años. Este representa la única institución de su tipo en el mundo, datada en los finales del siglo XIX, que se conserva completa y original. Su valor desde el punto de vista histórico es incalculable.”

La iglesia San Pedro Apóstol recibió una reparación capital en el año 2005, bajo la tutela del Cura párroco Silvano Castelli, gracias a la cual se alzó con el Premio de Restauración en 2009. Es un bello monumento que se distingue por su equilibrio de masas, airosa prestancia y dominio magistral de las proporciones canonizadas por el neoclasicismo, explicó Leonel Pérez Orozco, Conservador de la Ciudad de Matanzas.

“Uno de nuestros edificios emblemáticos y la mejor iglesia construida durante el siglo XIX en Cuba. Durante su restauración se rescataron hasta los detalles mínimos de su sala central porque, además, es una copia bellísima de la iglesia del Vaticano.

“Así es que, como en el caso del teatro Sauto, el arquitecto Daniel Dall´aglio le obsequió a esta ciudad un edificio portentoso, uno de los monumentos más importantes del neoclasicismo cubano y uno de sus símbolos más auténticos.”

Han merecido menciones de restauración la casa sede de los artesanos en la ciudad, en el 2004; la Ermita de Monserrate, igualmente merecedora del premio de los Arquitectos e Ingenieros en 2010; el hotel Velasco, dos años después y el Monumento al Esclavo Rebelde, en el antiguo ingenio Triunvirato.

“La ermita de Monserrate estuvo cerrada durante muchos años, casi al colapso total de todas sus estructuras. Gracias al empeño de las autoridades gubernamentales de la provincia y a la dirección de cultura comenzó su restauración. Pero esa colosal tarea no hubiera sido posible sin los desvelos y la entrega con que el arquitecto matancero Ramón Recondo Pérez asumió la reconstrucción.”

Resulta esencial mantener la historia de las ciudades, ofrecerle a los inmuebles perdurabilidad en el tiempo. Para ello la conservación deviene labor necesaria y compleja.

El restaurante Bahía, ubicado en la edificación donde radicaba la antigua sociedad feminista Matanzas Tennis Club, en el año 2013 mereció mención por la cuidadosa labor de preservación de un inmueble significativo de la arquitectura del movimiento moderno de la provincia, que ha mantenido su función pública y uso social, preservando su relación original con el entorno.

En el 2016 la casa de Gonzalo Lima, exponente igualmente del movimiento moderno, se alzó con mención en conservación. La vivienda, edificada en 1956, se mantiene como patrimonio familiar, lo que evidencia el respeto al proyecto original del arquitecto Enrique Marcet Beato.

Pero, quizás las razones de mayor peso en el cuidado y preservación del patrimonio edificado sean las de carácter subjetivo, las cuales involucran a la población como ente protagónico en la conservación de estos bienes y la comprensión de su papel en tan altos empeños.

Sin embargo, con nuestras acciones podemos extender la vida de todo lo que revele a la posteridad la historia que nos antecede, salvarla ante la desesperanzadora intervención del tiempo y las malas prácticas de los hombres. En Matanzas destacan inmuebles, estatuas y paisajes naturales que la hacen única, gracias a su conservación.

Las soluciones a los problemas de restauración y conservación que aquí existen no encontrarán respuestas en otros lares. Los matanceros deben asumir la responsabilidad que les corresponde para devolverle el esplendor de antaño a esta ciudad, señaló Pérez Orozco.

“Hay que cuidar el patrimonio porque esa es nuestra ciudad y, ¿qué le estamos entregando a las futuras generaciones? La gente debe concientizar en el imprescindible papel que cumplen en este complejo proceso. Somos los propios matanceros los que debemos recapacitar acerca de la majestuosidad del lugar donde vivimos, una ciudad única. Tenemos la responsabilidad de ponerla a la altura de su sobrenombre: La Atenas de Cuba”

El tema del patrimonio juega un papel fundamental, es algo que identifica al cubano, convirtiéndose en una de las  riquezas fundamentales de este país, refleja ante todo sus valores culturales. Nuestro patrimonio nos identifica como únicos y diferentes de los demás pueblos.




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