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Sunday 20 October 2019
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Al calor de la hermandad cultural: Arte de Fuego

La inauguración de una exposición iconográfica con piezas que devienen símbolos de cubanía, confeccionadas durante la sexta edición de Arte de Fuego, sirvió como clausura a la bienal de los artesanos artistas matanceros.

Vasijas y ánforas de diversas formas y tamaños, piezas con connotaciones escultóricas y platos integran la muestra de las labores que durante nueve días desarrollaron los 40 artífices de Matanzas y otras provincias, así como los diez representantes de Canadá y Estados Unidos.

Arte de Fuego mantiene su premisa de hacer obras que luego serán emplazadas en la finca de la familia Correa o en lugares y espacios públicos de la comunidad, además de servir para homenajear a personalidades del territorio matancero.

Como un sólido colofón que sirvió como gozo espiritual y artístico para los participantes, valoró Antonio Enrique Pérez Marrero, presidente de la filial provincial de la Asociación Cubana de Artesanos Artistas (ACAA) en Matanzas, la clausura.

“Esta sexta edición de la bienal Arte de Fuego creo que tuvo un paso ascendente con respecto a los otros eventos que la ACAA ha realizado. Es un evento que ha enrolado a personas de diferentes latitudes con la consigna de Artesanos sin fronteras.

“Los nueve días de trabajo demuestran la posibilidad de que el acto de la creación genuino es capaz de unir a las personas y establecer hermandades más allá de las fronteras.”

Algunos de los asistentes y colaboradores que cada dos años hacen posible la aventura que deviene festín del barro, el agua y el fuego en Matanzas se refirieron a otros aciertos de esta edición desde el punto de vista organizativo.

“Me parece que el trabajo ha sido más concreto. Las piezas han salido con mayor rapidez gracias a lo cual los artistas han podido ver las quemas y las piezas terminadas.” (Adversy Alonso, artesano matancero)

“En esta sexta entrega el proyecto muestra sus positivos frutos, prueba de lo cual se observa el fortalecimiento de los intercambios que en materia cultural realizan los ceramistas nacionales y extranjeros, se conforma una calidad superior y una organización más eficiente y comunicativa entre todos los participantes, hemos creado una gran familia.” (Manuel Hernández, caricaturista y artesano matancero)

El programa ofreció conferencias, intercambios de experiencias, eventos teóricos, conciertos y la realización de diversos talleres de creación en la ciudad de Matanzas y en la finca taller Coincidencia, de la familia Correa, escenario principal de las actividades del encuentro de los ceramistas.

La espléndida interacción entre los creadores y la naturaleza con el fin de promover la producción de manera sostenible, fue destacada también por algunos invitados canadienses.

“Es una buenísima experiencia encontrar personas extraordinarias. Me gusta mucho el intercambio con los cubanos.

Arte de Fuego es una posibilidad increíble, su concepto me encanta, es decir, la oportunidad de que un montón de artistas se reúnan para compartir y trabajar ideas y piezas. Para mí este es un proyecto único en el mundo.”

Pero no solo para perfeccionar técnicas y procedimientos de trabajo sirvió Arte de Fuego. El encuentro ya se ha instituido como bastión en defensa de la identidad nacional y ejemplo del afianzamiento de las relaciones entre Cuba y otros países.

La inauguración de la exposición Mano a Mano, como parte del proyecto comunitario homónimo creado hace cuatro años y perteneciente al grupo Artesanos sin fronteras, corrobora tal valoración.

Mano a mano ha sido un punto superior porque le ha mostrado al mundo lo que son capaces de hacer los creadores, valoró Enrique Pérez Marrero. Creo que los participantes han logrado el objetivo principal que es ser mejores creadores y mejores personas.

“Este proyecto comenzó visitando talleres en Cuba, donde descubrimos que existía un talento enorme y gente con capacidades de creación fuera de serie, pero que precisaban medios y herramientas de trabajo.

“Decidimos entonces recoger útiles y hornos, empezamos a hacer envíos hacia la Isla –que suman ya cinco, incluyendo el más reciente que agrupó seis toneladas. Poco a poco fue avanzando y el hecho de que nos encontremos aquí es prueba de los esfuerzos por llevar adelante el proyecto.

“Seguiremos trabajando fuerte para completar los talleres cubanos, para abrir nuevos en Matanzas y galerías de arte; en fin, para trabajar con el pueblo cubano que a mí me encanta”, confesó José Ramón Franco, Moncho, uno de los promotores canadienses de Mano a Mano.

La asistencia de artesanos muy jóvenes fue un elemento que distinguió la sexta edición de Arte de Fuego, un evento que representa, más allá de la consecuencia de saberes en pos de la calidad estética de las obras, una prueba irrefutable de la entrañable amistad entre profesionales de prestigio de Cuba y el mundo.




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