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Sunday 20 October 2019
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Con trova se despidió Arte de Fuego en Matanzas

Una jornada de lujo resultó ser la clausura de la sexta bienal Arte de Fuego que desde el 26 de abril último se desarrolló en la provincia de Matanzas.

Para el colofón del encuentro la filial matancera de la Asociación Cubana de Artesanos Artistas reservó un concierto especial en el que se preservó la esencia misma del proyecto que cada dos años brinda un acercamiento a las maneras en que se vive la cerámica en Cuba y parte del mundo.

Así es que en su recorrido musical Raúl Torres impregnó al público de ese sentir cubano bañado de café y, un poco más allá, mostró el inquietante halo cultural que convierten a esta ciudad en un sitio único.

“El repertorio es un recorrido por mi obra, porque Matanzas históricamente ha tenido siempre un público para recordar. En mi caso, que yo lo catalogaría como “sui géneris”, en Matanzas no puedo ofrecer el mismo concierto que realizo en otros escenarios del país.

“Siento que debo hacer un concierto histórico cada vez que vengo a Matanzas: cantar esas canciones que nacieron aquí como Se fue, Candil de nieve, Regrésamelo todo, clásicos netamente matanceros. Además, incluí mis temas más recientes, algunos de ellos con una aceptación popular, cuyo alcance no esperaba y estrenos también.”

Raúl Torres compartió el concierto con su hijo y el también trovador matancero Ernesto Pita

La realización de un nuevo disco mantiene bastante ocupado al compositor de In extremis, Nítida fe y Cabalgando con Fidel.

“Ahora mismo estoy enfrascado en un disco de doble galleta, acústico y eléctrico que ha exigido de mí mucho tiempo y en el que tengo depositadas grandes ilusiones. Tiene muchos amigos invitados: cantautores, músicos, entre ellos, comparto la interpretación de una canción que se llama Insondable María con Silvio Rodríguez. Esperamos que para estas vacaciones esté lista esta presentación.”

No es de extrañar que en más de una ocasión durante su concierto en la Sala White el trovador bayamés, arraigado en Matanzas como uno de sus más acérrimos hijos, se refiriera a esta, la Ciudad de los Ríos y los Puentes, como una madre muy cercana, un sitio al que lo atan memorias, sentimientos y nostalgias.

“La primera sensación que yo tengo cuando llego a Matanzas es de seguridad total, de arropamiento, de amor y, por supuesto, la dosis correspondiente de melancolía de los tiempos que pasaron, pero que en realidad perduran todavía.

“Hay cosas que hay que activar, pero hay valores nuevos que surgen y Matanzas sigue siendo esa hermosa dama que a veces duerme, a veces despierta, pero sigue siendo bella. Este es el lugar adonde yo siempre tengo que regresar.”

Un regalo estupendo resultó la presentación del trovador matancero Raúl Torres en la sala de conciertos José White, de la ciudad de Matanzas, como parte de las actividades de clausura de la sexta bienal Arte de Fuego. Una ventana a lo más auténtico de nuestra cubanía.




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