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Sunday 20 October 2019
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Franky, estirpe de vaquero

Camisa a cuadros, pantalón apretado y un sombrero tras el que se esconden unos ojazos verdes. Habla fuerte, quizás por el hábito de llamar cada día a las 4:00 de la madrugada a sus vacas.

Guajiro de Triunvirato, de dónde si no pudiera ser su linaje de vaquero. Pero, Franky Rodríguez Lozano es mucho más que presencia e intuición.

“Desde niño, desde que nací se puede decir, estoy trabajando con los animales, lo mismo con vacas que bueyes, carneros, lo que sea.” 

 

El joven de apenas 17 años cursa el tercer ciclo de zootecnia veterinaria en el Instituto Politécnico Álvaro Reynoso, en la ciudad de Matanzas.

“Opté por eso desde la secundaria básica para ampliar mis conocimientos; la zootecnia es fundamental, eso es  algo que cualquiera que trabaje en el campo debe conocer.”

Franky,  asociado a la Cooperativa de Créditos y Servicios Fortalecida Gustavo Ameijeiras Delgado, atiende un total de 60 animales en la finca Siboney, de su difunto abuelo, y en otra suya que no tiene ni nombre.

“Siempre hay que tener mucha paciencia para trabajar con los animales, tienen días de malas y días buenos. No podemos darle ni gritos, ni golpes”, asegura el joven.

“Mi vaca preferida es Poderosa, una novilla que en la seca apunta bien. En la seca dio ocho litros diarios de leche, también por su conducta es un animal dócil y  sin resabios.”

Sin embargo, bien sabe cuánta guerra puede dar el ganado.

“Una madrugada estaba ordeñando las vacas y una que estaba resentida me dio una patada por la rodilla, … pero sin problema ninguno, normal, sigo en pie.”   

Desde los diez años de edad participa en las Ferias Agropecuarias. Precisamente en la cuarta edición del evento en el Instituto Politécnico Álvaro Reynoso, el guajiro accedió a esta entrevista.

Resalta por su tamaño y por el vozarrón que lo hace parecer erudito en zootecnia veterinaria, de la que a ciencia cierta ha aprendido más en el campo que en la escuela.

Cierta vez salió en la televisión. Más lo recuerdan los vecinos que él mismo. Posa para las fotos, su estirpe de vaquero no falla y se disculpa, pero debe terminar de ordeñar una vaca.

(Fotos de la autora)




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