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Sunday 20 October 2019
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Al bate José Raúl Capablanca

Fue tan grande su desempeño en el deporte de las 64 casillas, que es difícil imaginar que José Raúl Capablanca Graupera utilizara alguna vez un uniforme de pelotero.

En la edición del mes de marzo de 1935, la revista COLLIER, editada en la ciudad de New York, insertó un artículo del estadounidense Quentin Reynolds, basado en una conversación sostenida con el insigne Gran Maestro cubano.

El periodista aborda en ese trabajo algunos de los momentos más importantes de Capablanca en el mundo del ajedrez y el interés que mostraba por el béisbol.

En 1905, ya con algún prestigio en el juego ciencia, José Raúl matricula en la Facultad de Ingeniería Química de la Universidad de Columbia, en el país norteño.

“La mencionada escuela tenía por entonces un fuerte equipo de béisbol, señala Reynolds en su trabajo, en el que para sorpresa el cubano solicitó se le probara. En la práctica, Capablanca enseñó credenciales en las posiciones del cuadro y fue incluido en la nómina.”

Sobre su corta etapa como jugador de béisbol se añade  que a principios de 1907, José Raúl afrontaba serios problemas para sufragar sus estudios y estancia en New York, al extremo que interviene en varios torneos relámpagos de ajedrez, que concedían pequeños premios en metálico y se supone que llegó a jugar en un equipo profesional de béisbol.

Y más adelante agrega el periodista: “… aún en 1935, después de imponerse en varios torneos internacionales de fuerza el genial trebejista se sentía molesto, ya que esperaba la revancha ante Alekhine, quien lo había derrotado por la corona mundial en 1927, algo que el nacionalizado francés nunca quiso ofrecerle, por lo que rehuía los temas ajedrecísticos, sin embargo, estaba al día de lo que ocurría en la pelota cubana y en la estadounidense. Recuerdo que le pregunté su mejor partida de ese año y me dijo que de 1927 lo único que le venía a la mente eran los 60 jonrones de Babe Ruth y la buena actuación del lanzador cubano Adolfo Luque”.

En el libro Capablanca, leyenda y realidad, premio UNEAC 1976 en el género biografía, de la autoría de Miguel Ángel Sánchez, se observa  en la página 117 del primer tomo la siguiente nota: “Parece bastante cierta la información de que Capablanca fue contratado por un equipo profesional de pelota en vista a sus facultades para esa actividad. Un deslizamiento en la segunda base parece haber destacado algún padecimiento de las vértebras y hasta allí llegó aquella posibilidad”, fin de la cita.

La historia confirmaría lo oportuno de esta lesión; peloteros de calidad siempre han abundado en Cuba, pero un Campeón Mundial de Ajedrez, no se da todos los días.



Comentarista-narrador deportivo en Radio 26. Matanzas. Cuba. Vive en Matanzas


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