Search
Tuesday 15 October 2019
  • :
  • :

“Allegro non troppo” que marca el inicio de una carrera

Las luces tenues de la Sala de Conciertos José White, los latidos de un corazón inexperto y el silencio del público. La pausa necesaria para respirar y retener los nervios.

De un lado, el violín, que con su silueta ergonómica y tono agudo reprende en cada nota un sinfín de emociones.

La violinista ofrece el Concierto #3 en Si m, del músico francés Charles Camille Saint-Saëns. Un “allegro non troppo” marca el inicio de la armonía, un  tiempo musical “rápido, pero no demasiado” resume los sueños, los desvelos y la disciplina.

Del violín salen siluetas ante la destreza de la muchacha y los ignorantes en la materia quizás no comprendan mucho, pero cada nota musical es una puerta a la sensibilidad.

Con el acompañamiento de la maestra Marta Suárez al piano, Katerina de la Caridad Pérez demostró la profesionalidad y la serenidad de una artista.

La misma joven que junto a la Orquesta Miguel Failde compartió con la diva del Buena Vista Social Club, Omara Portuondo, y tocó para el expresidente de los Estados Unidos, Barack Obama, se creció, se hizo grande en 45 minutos de concierto.

Katerina y Omara Portuondo.

El danzón Almendra movió al auditorio y denotó que hay sonoridades arraigadas demasiado adentro. De esta manera se gradúo con la máxima puntuación el último fin de semana de la Escuela Profesional de Arte.

A Katerina se le entrecortaron las palabras y más de una vez el violín se bañó en lágrimas.  Agradeció al público, quien de ahora en adelante será su mayor cronista, a sus familiares y a su mentor Gonzalo López Jiménez.

También, los que no están merecieron el respeto de la profesional que en “allegro non troppo” brindará su arte y su carisma, con certeza, a Cuba y el resto del mundo.

Katerina con el periodista Oni Acosta.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Mostrar Botones
Ocultar Botones