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Saturday 23 November 2019
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Palmer Puig, primer andarín cubano del siglo XIX

Las hazañas del corredor  Segundo Palmer Puig a finales del siglo XIX, no llegaron a nuestros días con  el valor  que verdaderamente merecían, a pesar de que fueron reflejadas por la prensa de la época y hasta reconocidas por el entonces Capitán General de la Isla, en 1893.

Fueron muchas las demostraciones de este hombre que se dedicó, mayormente a dar exhibiciones frente a caballos, trenes o algún que otro andarín que quisiera enfrentarlo, poco antes de surgir Félix Carvajal, quien gozó de una mayor popularidad sobre todo en los primeros años del siglo XX, luego de su participación en los Juegos Olímpicos de San Luis, en 1904.

Según el expediente personal de Palmer Puig, guardado con mucho cuidado por su familia, nació en la ciudad cubana de Cárdenas, provincia de Matanzas, el 1 de junio de 1869 y falleció en el propio lugar el 20 de abril de 1913. Era el mayor de los cuatro hijos del matrimonio de Pedro Juan Palmer, mallorquín y la cubana María de la Cruz Puig. Cursó sus primeros estudios en la escuela San Luis de Gonzaga y tuvo entre sus profesores a José María Mendive, quien fuera maestro de José Martí.

Aunque su historia como andarín comienza en 1886, inspirado en la participación de cubanos, españoles y estadounidenses en la llamada Primera Competencia Internacional de Walking Match, en el país norteño, sus más divulgados éxitos ocurren entre los años de 1892 a 1893.

El desaparecido periodista e historiador cardenense Roberto Bueno Castán, publicó un artículo en 1984 bajo el título “Un Campeón Cubano del Siglo Pasado”, en el que hace referencia a una parte del  programa competitivo en  esa etapa de Palmer:

-En  marzo de 1892, eleva  la distancia corrida en La Habana en 1889 por el conocido corredor aragonés Mariano Bielsa, apodado Chistavín, de 12 mil 600 varas, hasta 20 mil y marcó en los relojes poco más de una hora.

-Días después corre frente a un tren viajero en ruta de Regla a Guanabacoa. El tren realizó el viaje en 9 minutos y 30 segundos y Palmer, en  igual distancia logró 8 minutos y 25 segundos.

-El 24 de abril corre en la Plaza de Toros de Regla ante cinco caballos. El diario El País, en su edición del día 26 publicó EL ANDARIN PALMER EN REGLA, destacando que “notable fue la función realizada el domingo por el célebre champion de los andarines”.

-Para el 29 de abril compite ante varios corredores a la distancia de 20 mil varas en el Hipódromo del Progreso Béisbol Club de Matanzas, llegando con amplia ventaja a la meta.

-El 8 de mayo, enfrentó a tres caballos en la Plaza de Toros de La Habana. Al siguiente día el periódico La Lucha señalaba que “el cardenense había derrotado a las bestias con facilidad” y el 15 del propio mes repite en el mismo lugar otra exhibición ante otros tres alazanes.

-El mes de junio tuvo una agenda competitiva amplia ya que después de presentarse en Guanabacoa, Jaruco, Bolondrón y Colón viaja a Sagua la Grande, específicamente el 19 de junio.

De ahí va a Cienfuegos para vérselas con Leopoldo Dita,  renombrado corredor de la época, pero éste no se presenta y compite ante el “Asturianito” Suárez a quien deja votado en la mitad de la carrera.

-El mes de julio lo pasa ofreciendo presentaciones en la provincia de Matanzas.

-En agosto visita Remedios, Placetas, Camajuaní y Caibarien, en este último lugar recibió un homenaje por parte de la colonia asturiana de la villa. En estos pueblos corrió lo mismo ante animales que otros  andarines. En Caibarién no tuvo contrarios y ofreció  una exhibición solitaria de 4 leguas y media.

La fama de Segundo Palmer Puig fue divulgada ampliamente por los periódicos capitalinos, incluido el Diario de la Marina que anuncia el 27 de septiembre  de 1892, en uno de sus titulares, “Palmer frente a Mr.Staples”.

La nota ampliaba que: “Hoy ha  llegado a esta capital el champion cubano Don Segundo Palmer Puig, titulado el Primer Andarín de la Isla, quien luego de una gira por el interior del país viene a aceptar el desafío propuesto por el norteamericano Staples”.

Staples era el quinto mejor corredor de su país. Al siguiente día de ser publicada la noticia, es decir, el 28 de septiembre, Palmer impone su clase ante enorme concurrencia a lo largo de los 9 mil metros de recorrido,  con tiempo de 32 minutos, sacando una diferencia de 572 metros al visitante.

Después de este triunfo a los pocos días regresó a Cárdenas y allí vence a 6 caballos, al veloz negro Magín La Rosa y a un mulo. Luego de correr en distintas localidades de Matanzas y Las Villas, termina la temporada en Güines.

Su expediente personal indica que el  año 1893, vino cargado de muchos compromisos a lo largo de la Isla, desde enero hasta agosto, sin sufrir derrota alguna.

En ese período, recibe uno de los documentos más valiosos de su fecunda vida como corredor, un diploma extendido el 17 de abril de 1893 y firmado por el Capitán General de la Isla de Cuba, Alejandro Rodríguez Arias.

Ese pergamino, conservado aún por sus familiares en Cárdenas, dice textualmente: “A Segundo Palmer Puig, como primer y único ANDARIN CHAMPION DE LA ISLA, por gracia especial de la Suprema Autoridad, Excelentísimo Señor Capitán General de la Isla de Cuba, Alejandro Rodríguez Arias”.

En septiembre, vuelve el reconocido corredor a Matanzas y en los terrenos beisboleros de Oña, ofrece una exhibición de resistencia, destacada por los diarios La Región y el Correo de Matanzas.

Es en Matanzas donde se entera de la llegada a La Habana de Mariano Bielsa, quien venía de conquistar lauros en Francia y Estados Unidos,  y no pierde la oportunidad de retarlo, a  lo que responde el aragonés que aceptaba el encuentro.

Según datos encontrados por Bueno Castán, publicados por el periódico El Debate de la ciudad de Cárdenas, se midieron al fin los dos colosos y el matancero emergió  vencedor en las 8 mil varas pactadas, se había cumplido uno de sus sueños como deportista, derrotar al mejor fondista español de aquella época.

Poco tiempo después decide retirarse del deporte, quizás ya cansado de tantos años de esfuerzos físicos y permanece en la capital donde trabaja en distintas notarias públicas, hasta que en 1902 regresa a su ciudad natal para trabajar en los Ferrocarriles de Cárdenas-Jaruco.

El 10 de enero de 1903 contrae matrimonio con María Rodríguez Ebria, con quien tuvo dos hijos. Falleció el 20 de abril de 1913, como consecuencia de un derrame cerebral, a la edad de 44 años.

En su expediente personal aparece una nota firmada por él  que dice: “NO ENCONTRÉ JAMÁS QUIEN ME VENCIERA”.




Comentarista-narrador deportivo en Radio 26. Matanzas. Cuba. Vive en Matanzas


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