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Saturday 18 August 2018
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¡Matanzas, ciudad única en el mundo!

¿Qué seríamos sin nuestros recuerdos, sin nuestra historia y cultura? ¿Tendríamos tradiciones, esperanzas e identidad si no recordáramos en cada momento de dónde venimos, quiénes labraron el camino para que estuviéramos hoy aquí? Y si le pidiera que cerrara los ojos por un instante y mencionara lo primero que viene a su mente cuando le digo Matanzas, ¿qué respondería?

Tal vez asociará a la ciudad con su grandeza cultural, surgida y alimentada durante siglos con la existencia de instituciones como el Teatro Principal, el Sauto o el Liceo Artístico y Literario. Quizás su mente se remontaría a matanceros imprescindibles dentro de las letras y las artes cubanas, entre ellos José Jacinto Milanés, Carilda Oliver Labra, Virgilio Piñera, Esteban Chartrand, Arsenio Rodríguez…

Sin dudas alguien recordó los sobrenombres con los que también se le conoce a Matanzas: la Atenas de Cuba, la Venecia de América o la Ciudad de los Puentes. Pero, ¿qué es ser matancero?, ¿cuánto de nosotros se respira en Matanzas y cuánto de ella hay en nosotros?

El ser matancero es ser rumbero, poeta, religioso, enamorado, rebelde…un poco indio, español, africano, francés, chino y latino. La matanceridad puede sintetizarse en el toque de un tambor, en la poesía de Carilda, en los paisajes de Cobo, en las cuerdas del violín de José White inmortalizando La bella cubana o, incluso, en la perfecta organización de su arquitectura neoclásica.

Pudiera pensarse a Matanzas desde Las alturas de Simpson, en las leyendas que circundan sus calles silenciosas, en los espectros de artistas que, dicen, rondan los pasillos del Sauto, o en la musicalidad de los versos de un Milanés infinitamente patriota y romántico, al punto de perder la cordura por amor.

Pudiera resumirse en los sentimientos que provoca esta dama tricentenaria en la gente que la visita, los que la habitan o en los que la sueñan al fin resurgiendo entre cenizas.

MATANZAS, CIUDAD PATRIMONIAL DE ENCANTOS INIGUALABLES

La ciudad de Matanzas posee maravillas insuperables que saltan a la vista y la convierten en el sitio al que el visitante siempre quiere retornar y del que sus habitantes sienten nostalgias si la distancia se interpone.

Más allá del embrujo embriagador de ser bohemios en sus calles estrechas, de sentarse guitarra en mano en el Parque de La Libertad a enamorar las noches dormidas o bañarse en El Tenis a media noche, la urbe yumurina resalta por su trascendencia en diversas expresiones de la vida social dentro del país.

Matanzas tiene algo de magia, una dulzura infinita como la caña que muelen sus centrales azucareros. Parece que la historia no se da por vencida y que la ciudad es, por derecho propio cuna, luz y guía de la cultura cubana. Tierra de innumerables tradiciones, Matanzas se empeña por no ver morir todo aquello que huela a identidad.

Pero, ¿qué convierten a esta, nuestra Atenas, en un espacio geográfico singular dentro de la isla?

San Carlos y San Severino de Matanzas, fundada el 12 de octubre de 1693 por el Capitán General Severino de Manzaneda, se ha instituido como la ciudad cubana más emblemática de la primera mitad del siglo XIX y la única que mantiene sus plazas fundacionales.

Entre los valores más significativos de la urbe yumurina se puede destacar su urbanismo. Posee un trazado ortogonal perfecto, con un diseño de corte renacentista, realizado por el ingeniero militar Juan de Herrera y Sotomayor. Este elemento la convierte en la primera y más representativa ciudad moderna de América.

Entre los hechos más significativos ocurridos en la urbe yumurina se encuentran la captura de una de las Flotas de Plata que se dirigía a España con un cargamento de oro por el general y almirante holandés Pieter Heyn, en 1628. Basado en este hecho, Matanzas es la única ciudad de Cuba mencionada en el himno de otro país, en este caso Holanda.

El paisaje constituye un valor a destacar, pues Matanzas se  erige en un entorno geográfico espectacular al estar adornada por sus puentes, delimitada por sus ríos y coronada con bellezas naturales únicas en el mundo como el valle Yumurí, las Cuevas de Bellamar, una bahía, que además de ser la más honda de Cuba, es una de las más hermosas del mundo.

Rafael del Villar no se equivocó aquel 17 de febrero de 1860 cuando sugirió el sobrenombre de la Atenas de Cuba para la ciudad. Su propuesta fue recibida con entusiasmo y merecida, por demás, dado el quehacer de tantos artistas locales y su papel como impulsora del desarrollo del país en diversas esferas.

Entre los valores más significativos de Matanzas se encuentra su arquitectura. Durante el siglo 19, época de un auge económico y cultural que le valió el emblemático seudónimo, se produce una explosión de las construcciones, con una homogeneidad que hace de la arquitectura matancera un exponente esencial.

Existen aquí monumentos únicos en el país y parte del mundo, como la Iglesia San Pedro Apóstol, la Catedral, el Teatro Sauto, el edificio de gobierno y sus puentes centenarios, en los que reconocidos arquitectos dejaron su sello, entre ellos Julio Sagebien, Daniel Dall´Aglio y Pedro Celestino del Pandal.

También resaltan los valores intangibles de la cultura matancera. Tierra de tradiciones, donde los tambores tocaron la primera rumba y Miguel Failde compuso el primer danzón, Las alturas de Simpson. Engalanada con la presencia y obra de José María Heredia, José Jacinto Milanés, Plácido y Bonifacio Byrne.

El hospital de Santa Isabel se inauguró en el barrio de Versalles el 24 de julio de 1838, construido por Julio Sagebien en los terrenos entregados por Eloy Navia. Fue considerado el mejor del país durante el siglo 19 y constituye la más antigua instalación hospitalaria de Cuba.

La excelente acústica y el acentuado aliento neoclásico son características que el italiano Daniel Dall`Aglio le imprimió al teatro Sauto, Monumento Nacional, inaugurado con el nombre de Esteban, el 6 de abril de 1863. Es el único que posee aún una maquinaria manual en funcionamiento para levantar la platea del escenario y convertirlo en un salón de baile.

Algunas de las singularidades que se destacan en Matanzas son la profundidad de su bahía con más de 712 metros, lo que la convierte en la más honda de Cuba, también es una rareza que la catedral no posee plaza frontal, por lo que se considera un caso excepcional.

Además, en Matanzas encontramos la mayor cantidad de calles escaleras de la isla y una de las vías más estrechas, con menos de un metro de pared a pared. El único museo que alberga un cuerpo momificado es el Palacio de Junco, donde se encentra Josefa Margarita Petronila Ponce de León. Entre las antiguas capitales de Cuba, en Matanzas se pueden mostrar los cimientos de su iglesia fundacional e igualmente resalta por la cantidad de sobrenombres con que es conocida, 18 en total.

El danzón, baile nacional de Cuba, se dio a conocer el primero de enero de 1879, cuando Miguel Failde estrenó Las Alturas de Simpson. El rey del mambo, Dámaso Pérez Prado, nació en Matanzas en 1916, mientras que el primer danzonete, Rompiendo la rutina, también surgió aquí y fue estrenado en 1929 en el antiguo casino español. Así también, la única botica francesa del siglo 19 que se conserva íntegramente en el mundo está en Matanzas, siendo el primer museo farmacéutico fundado en América Latina.

OFICINA DEL CONSERVADOR: SOÑAR LA MATANZAS DEL FUTURO

Al recorrer las calles de la ciudad de Matanzas aparece ante nuestra vista un paisaje colmado de bellezas creadas por el ingenio de los hombres o por los caprichos de la naturaleza. Por desgracia, durante décadas esta urbe ha sufrido la desidia, la apatía y la indolencia de muchos, el desconocimiento de otros y las consecuencias de las deficiencias económicas.

Pero, aun ante estas condiciones, agravadas por la falta de mantenimiento de edificaciones y sitios patrimoniales, la llamada Ciudad Dormida no pierde sus encantos y los valores por los cuales se conoce como Atenas de Cuba.

Por suerte para la historia y el patrimonio de la urbe yumurina, ya se dan pasos para soñar a la Matanzas del futuro, empeño en el que la fundación y correcto funcionamiento de la Oficina del Conservador de la Ciudad de Matanzas, desempeña un papel protagónico y medular.

Su puesta en funcionamiento supone la reanimación de una ciudad al fin despierta, viva, un sitio de esplendor único e incomparable donde la unión de la belleza y la historia deje de ser una utopía.

Aun cuando existan todavía deficiencias que labrar por el camino, el solo hecho de soñar con una ciudad mejor, donde se respeten las leyes urbanísticas y los valores históricos y culturales, sin dudas, nos devolverá el orgullo de vivir en la Atenas de Cuba.

PLAN 325: LA SOLUCIÓN A LOS SILENCIOS DE MATANZAS

Muchas personas sueñan el resurgimiento de la ciudad de Matanzas; nostálgicos recurren a fotografías y grabados, libros, publicaciones y recuerdos para preservar al menos en la memoria la imagen de urbe esplendorosa. Otros se limitan a quejarse de lo que nos han arrebatado el tiempo, la inconstancia y el desconocimiento.

Pero existe, para suerte de la primera ciudad moderna de América, un grupo de hombres y mujeres soñadores quienes no se amedrentan ante lo complejo y costoso de un proyecto de amplísimas fronteras culturales y sociales, uno que precisa, además de exigentes presupuestos, la participación de todos y cada uno de nosotros.

Muchísimas barreras y metas nos separan de la celebración del aniversario 325 de la fundación de la ciudad de Matanzas, en el año 2018, pero ahora existe la voluntad, el compromiso y el Matanzas 325, un plan de acciones encaminadas a la rehabilitación y restauración de la ciudad. 

La restauración y conservación del centro histórico de Matanzas, el segundo más grande del país luego del de Camagüey, se expandirá otras zonas de la urbe yumurina, a partir de importantes inversiones y mantenimientos constructivos.

El programa de acciones se desarrollará hasta 2018 de forma escalonada e incluye, entre otras acciones,  la recuperación de las  plazas de la ciudad, el rescate de edificaciones vitales, la instauración de la Escuela de Oficios, la rehabilitación de la calle Medio y de la imagen del corredor turístico, la transformación de la zona del río San Juan en el paseo peatonal y el propósito de cerrar la calle de Medio al tránsito, lo que permitirá que el visitante logre una visión más clara del entorno.

CRÓNICA DE UNA MATANCERA DE ALMA

Al pensar en ti, Matanzas, una voz grita dentro de mí casi agónica de dolor. Mi primer suspiro no ocurrió sobre tu lecho, pero me siento tu hija y veo como si te apagaras de a poco, como si te perdieras en la nostalgia de cada muro que cae, de cada edificio convertido en parque, de cada trozo de ilusión perdido entre los versos de Carilda.

Tu arquitectura neoclásica perfectamente organizada, las notas de José White y Miguel Failde resguardadas en esos enormes muros del siglo 17, la poesía cautiva en San Severino, las Cuevas de Bellamar y el Palacio de Junco confabularon para convertirte en la Atenas de Cuba. Hoy luchamos para verte nuevamente coronada como la reina que eres.

Daniel Dall’aglio te regaló dos de tus más importantes símbolos: la iglesia de San Pedro del Apóstol y un teatro Sauto rodeado de calor humano, de aplausos y luces, donde hoy todavía se escuchan solo silencios.

Ciudad de primicias, de una suerte de magia con olor a café tostado al amanecer o de las dulzuras salpicantes de los centrales azucareros. Matanzas despierta hoy, busca esperanzas en sus hijos quienes dignos depositarios de su esplendidez demostrarán que la majestuosidad de estos muros centenarios va más allá de maquillajes y papeles.

Matanzas, tierra de ensueños, nutridos a lo largo de poco más de 3 siglos. Cuna de luz y cultura, de hijos ilustres de este país, de atetas, artistas, intelectuales, médicos, maestros…Urbe de esplendores más que de ocasos, de edificios que cuentan historias y recuerdan la majestuosidad de antaño, y bellezas naturales que seducen al visitante.

La dama de noches solitarias, de calles silenciosas y leyendas que hablan de Guanima, rebeldía aborigen, locos enamorados, de culturas española y africana, francesa, china y criolla.

Ciudad de puentes y ríos, poetas y locos, valles y cuevas, ciudad de Quijotes luchando contra molinos de tiempo, ignorancia y desidia. Madre adoptiva de muchos quienes, sin haber nacido aquí la adoran, con sus derrumbes, maquillajes, su inercia y sus silencios, la sienten suya, como si hubieran venido al mundo respirando la brisa salada que acaricia el espíritu bohemio de la Vigía, entre el San Juan y el Yumurí.

Ciudad Dormida, Gentil Yucayo, Venecia de América, siempre Matanzas, una y mil veces renacerás. Matanzas, no te rindas, yo estaré siempre contigo, quiero que seas feliz al escuchar tambores en la marina, quiero que te contagies con la sensualidad de tus danzones, quiero que seas hoy, como siempre has sido, nuestra Atenas.




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