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Friday 15 November 2019
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José Ramón Chávez, una historia graficada

“La gráfica ha logrado convertirse rápidamente en parte esencial de nuestra visión. Han contado el talento de artistas y la concepción de las funciones didácticas y estéticas de la gráfica, concepción que se sitúa en la corriente internacional de considerar esta manifestación como un exponente apreciable de la cultura.”
Adelaida de Juan

La gráfica requiere de una comunicación inmediata. Por su público transeúnte, su sistema de referencias cotidianas e incesante variación temática exige del artista determinadas condiciones para su práctica.

Con especial interés, durante los primeros años del proceso revolucionario los artistas de la gráfica cubana se consagraron a exaltar, glorificar y reflejar los acontecimientos más trascendentales devenidos en Cuba tras el triunfo del primero de enero de 1959: el desarrollo de la zafra, la campaña de alfabetización, la labor de los CDR y la FMC, entre otros. Los diseñadores y artistas matanceros se insertaron, igualmente, en los diferentes salones y proyectos expositivos que convocaba esta manifestación.

José Ramón Chávez estudió en la Academia de Pintura y Escultura San Alejandro, donde solo permaneció durante dos años por situaciones personales. Sin embargo, los estudios que realizó en la Escuela Nacional de Cuadros de Cultura, entre 1961 y 1963, le proporcionaron conocimientos generales de la cultura y el arte cubanos en todas sus manifestaciones.

Su incansable búsqueda de conocimientos y el apego a sus maestros hicieron que su autodidactismo se engrandeciera desde el ejercicio cotidiano de la voluntad. De 1963 a 1967 se desempeñó profesionalmente como coordinador de cultura en Calimete, su municipio de nacimiento. Allí se vinculó a la creación de grupos de aficionados, con lo que demostró su afición por la pintura con exposiciones personales, diseños y pinturas murales en diferentes centros de trabajo.

Posteriormente comenzó a realizar carteles, murales, plegables, pancartas y otros medios de propaganda que le impuso la vida profesional, los cuales le proporcionaron habilidades en el manejo y la exploración de las posibilidades expresivas y técnicas de esta manifestación. Sin dudas este fue el primer ejercicio de aprendizaje para el diseñador que comenzaba a gestarse.

En 1971 José Ramón Chávez obtuvo el premio del Salón Nacional de Carteles con 5 obras, entre las que se destacan El que sabe más, enseña al que sabe menos. Durante los años posteriores también recibió premios en este certamen, además de sumar galardones en el salón de la Gráfica Militar, el concurso Logotipo aniversario 40 del Desembarco del Granma y el Día de las FAR, en el salón dedicado a los 45 años de Girón y los salones provinciales de propaganda gráfica y carteles.

Generalmente logró la eficacia simbólica y formal de su cartelística apoyado en el uso de textos o lemas que trasmitió, conjugándolas con las imágenes en sus propuestas para crear una contextualización conceptual, más eficaz para reafirmar la esencia del mensaje. Ha participado en más de 50 exposiciones colectivas en la provincia, a nivel nacional e internacional. Su obra forma parte de importantes colecciones privadas y públicas en diferentes latitudes.

Miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y del Fondo Cubano de Bienes Culturales, asumió su vida como una historia graficada, aprehendió de la belleza de lo cotidiano, de lo emergente, capacidades que lo convirtieron en uno de los diseñadores más importantes del país.




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