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Saturday 18 August 2018
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Plan 325, la cura a las heridas del patrimonio matancero

Muchas heridas abiertas tiene la ciudad de Matanzas: heridas en sus construcciones patrimoniales, heridas en una historia cultural que a veces no se tiene en cuenta o se desconoce, heridas de planes sin cumplir y otros alargados durante tantos años que ya le pesan en la memoria y en el cuerpo.

La Ciudad de los Ríos y Puentes está próxima a cumplir el 325 aniversario de su fundación dentro de poco más de un año. Con ese fin el Gobierno provincial aprobó en mayo del año 2013 el Plan Matanzas 325.

Una estrategia que cuenta con la guía de la Oficina del Conservador de la Ciudad, inaugurada el 29 de mayo de 2014, la cual, junto a la Oficina del Historiador y el Centro provincial de Patrimonio, rectora metodológicamente este proyecto. No obstante, pasaron casi cuatro años antes de comenzar la ejecución con vistas a la fecha, de las principales acciones dirigidas a la rehabilitación de la urbe neoclásica por excelencia de América.

“Uno de los problemas más graves que tuvimos fue que el 2015 se perdió en una preparación muy lenta, debido al desconocimiento existente referido a temas patrimoniales y a la escasez de mano de obra para lograr una implementación más amplia de los proyectos que se iban a realizar.

“Las demoras no se debieron en momento alguno a falta de exigencia por parte de la dirección gubernamental y del Partido en la provincia, ni de los directores de empresas vinculadas al tema. Pero, a fin de cuentas, el inicio de las obras se ralentizó demasiado, así es que solo a mediados del 2017 han comenzado a verse los primeros pasos de la importante restauración que requiere Matanzas”, explicó Leonel Pérez Orozco, Conservador de la Ciudad.

Y, ¿qué se entiende por rehabilitación? ¿Cuán abarcadores son los proyectos que se gestan? ¿Está preparada Matanzas para acometer las acciones propuestas?

Lo cierto es que esta no será solo una festividad como cualquier otra; el 12 de octubre de 2018 marcará los destinos de la Atenas de Cuba, no solo por el compromiso que entraña tamaña responsabilidad, sino por el desafío que supone restaurar la primera ciudad moderna del continente.

“Es un reto, no solo para los arquitectos, es un reto sobre todo para la población. Tenemos que educarlos para que cuiden todo este patrimonio. No tenemos grandes monumentos, porque Matanzas es un monumento de conjunto. Ese conjunto urbano excepcional del centro histórico hay que preservarlo.

“Nos duele cuando vemos cómo se mutila una reja, se quita un pretil, se desmantela una cornisa. Ahora que estamos abocados al Plan Matanzas 325 creo que es un momento oportuno para no perder tiempo para mostrar los valores, de no cansarnos y accionar día a día para que ellos preserven cada una de estas riquezas. Hay que recordarles que la ciudad es de todos y si la cultura es el alma de la nación, la arquitectura es el rostro de la cultura”, valoró Ramón Recondo Pérez, arquitecto, profesor e investigador.

Ahora se cierne un peligro aun mayor que los derrumbes o las obras sin intervenir. A poco tiempo del aniversario de la ciudad la premura no debe convertirse en motivo para que las acciones se realicen por el mero formalismo de cumplir un plan en blanco y negro. Y aunque mucho han esperado los matanceros porque la imagen de la ciudad cambie para bien, la calidad debe primar para que la larga espera no sea en vano.

“Soy una persona que no comparte las premuras. Las construcciones tienen un tiempo para la conceptualización, la ejecución y la puesta en práctica del inmueble y hay que dedicarle ese tiempo. El Plan Matanzas 325 es muy ambicioso, contiene una meta muy amplia y en estos momentos es tiempo de deslindar hasta dónde podemos llegar.

“Las acciones que realicemos deben acometerse con calidad. Hay que tener conciencia del tiempo que nos queda y qué podemos hacer en ese período, para no crear falsas expectativas en la población, que esperen mucho más de lo que realmente podamos hacer antes del 325 aniversario de la fundación de la ciudad.”

En ese sentido Pérez Orozco, también historiador, espeleólogo y profesor, argumentó que “cada uno de los proyectos que se acometen lleva implícito la calidad. Las exigencias de la acuciosidad con que deberán desarrollarse las obras será máxima. Existe un nivel de prioridad en el acometimiento de estas acciones organizadas en el período de 16 meses.

“El Plan 325 no termina con la celebración del aniversario de la ciudad en el 2018, sino que se extenderá hasta el 2025, en tres etapas fundamentales. El año próximo entregaríamos como obras terminadas las dos primeras cuadras de la calle Medio, la Plaza de la Vigía, el teatro Sauto, el edificio sede de la Oficina del Conservador y el de la Escuela de Oficios y la calle Narváez con su paso fluvial.”

Matanzas a veces sangra desde su nombre que se convierte en presagio. Aunque debería estar entre los mayores exponentes del arte a nivel nacional, a golpe de tanta cultura serpenteando cualquier arteria, somos testigos de sus desvelos por refirmarse como Atenas de Cuba. Desde esta perspectiva el especialista se confesó un ferviente amante de los valores patrimoniales de la urbe yumurina.

“Creo que hemos logrado mucho y podemos lograr más si nos unimos y ponemos nuestros conocimientos y deseos en función del rescate del patrimonio de esta ciudad, que es excepcional y única, no hay otra en el contexto iberoamericano que tenga los valores desde el punto de vista de esa arquitectura neoclásica evolucionada hacia el eclecticismo”, agregó el arquitecto.

“Es fundamental sensibilizar a las personas para que también cuiden la arquitectura del movimiento moderno de la década del 50 que también representó una época del buen hacer en la arquitectura cubana y matancera.”

Más de tres siglos de luz bañan a esta dama de noches solitarias, calles silenciosas y leyendas que hablan de Guanima, rebeldía aborigen, locos enamorados, de culturas española y africana, francesa, china y criolla.

Ciudad de puentes y ríos, valles y cuevas. Madre adoptiva de muchos, quienes sin haber nacido aquí la adoran, con sus derrumbes, maquillajes, su inercia y sus silencios. Ciudad Dormida, Gentil Yucayo, Venecia de América, siempre Matanzas.

Cada uno de nosotros es parte de la misma historia cultural. Como beneficiarios de esa enorme herencia todos debemos sumarnos para que el 325 no se convierta en otra de las tantas heridas que deslucen el rostro de la Atenas de Cuba.




2 thoughts on “Plan 325, la cura a las heridas del patrimonio matancero

  1. odalys

    Qué felicidad saber comunicar el patrimonio! Esta es tu contribución al Matanzas 325. Da gusto aprender con esos especialistas que entrevistas y los aportes de tu investigación que los enriquecen. Vale!

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