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Monday 23 September 2019
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Plumillas con rostros fememinos…

Impulsado por las brisas marinas del anochecer pretendió descifrar los sonidos de las olas al romper contra las rocas. ¡Ha pasado tiempo desde que descubrió su afición por la plástica! ¿Cuántas noches habrá galopado este joven las soledades del malecón matancero hasta descubrir las verdaderas esencias de su arte?

Y es que, finalmente, después de tantas lunas llenas, de mareas altas y bajas, del susurro de las profundidades de la bahía acariciándole los sentidos, descubrió que debe asumir la pintura como un escape.

A veces ocurre que las manifestaciones artísticas confluyen para engendrar nuevas propuestas. Nada resulta más alentador para los amantes de la creación que presenciar el alumbramiento de una obra de arte, producto de los constantes coqueteos entre cada una de las expresiones de la cultura.

Tal es el caso de la muestra De parte de Socorro, una selección de cuadros que acuden a las interpretaciones del artista de la plástica Adrián Socorro sobre el texto De parte de nadie, una antología de la escritora cubana María Elena Blanco, radicada entre Viena y Chile, título nacido bajo el sello de la multipremiada Ediciones Matanzas.

“Conozco personalmente a la autora del libro sobre el cual hice las ilustraciones y una vez que lo leí me pareció una poesía bastante elocuente e interesante, muy bonita, sin miedo a la palabra tergiversada muchas veces por los análisis que provoca el arte contemporáneo.

“Cuando accedí a su obra me sentí atraído a crear dibujos sin pretensiones mayores que captar los efluvios propios de su poesía. Me gusta ilustrar, lo he hecho en otras ocasiones porque de alguna manera me obliga a leer y sobre eso va la intención.”

En el disfrute de esos momentos en los que el lápiz cobra vida sobre el papel en blanco y aparecen imágenes como en ráfagas, el joven artista suele reflejar seres que se le parecen; encontrar o imprimir puntos de coincidencia a los trazos con su propia vida se convierte en el ejercicio más auténtico de placer para él: asume el reto de ser creador y creación al mismo tiempo.

Así es que el rostro femenino adopta diversas formas en esta exposición que ha recorrido varias salas de exposición de la provincia Matanzas, todas creadas desde los trazos aparentemente sencillos que quedan perpetuados desde la técnica de la plumilla.

“Uso la plumilla para ilustrar porque estos dibujos después pueden perfectamente pasar por un proceso editorial y esta técnica a la hora de imprimirse pierde menos matices que la acuarela, es más rica desde las opciones que brinda en ese sentido.

“También la considero una técnica muy disciplinada, que exige mucho de quien la realiza por el nivel de detalle, el rigor y la paciencia que conlleva. Yo me paso mucho tiempo pintando, trabajo mucho con la espátula, las pinceladas gruesas y la plumilla me lleva a este proceso de sentarme, estudiar y practicar mucho.”

De parte de Socorro logra captar los matices, sentimientos y pasiones que nacen desde la expresividad propia del rostro femenino. Emanaciones de sencillez extrema que supo ilustrar el artista matancero Adrián Socorro en una especie de homenaje muy particular a la mujer y la literatura.

“Este es, además de un artista versátil que puede moverse por técnicas y formatos muy disímiles, uno de los creadores más inquietos que conozco en el convulso panorama de las artes visuales de hoy. Su percepción poética del entorno parece estar  abierta siempre, lista para emprender nuevos retos y absorciones”, valoró Alfredo Zaldívar, director de la casa editorial matancera.

Después del silencio en que se sumergió su carrera por motivo de otras responsabilidades dentro de la cultura, vuelve a inventarse los caminos; ahora con más ímpetu retorna a ese mundo de coloridas e infinitas palabras atrapadas en el lienzo.




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