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Thursday 19 September 2019
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El hombre que despertó a Cuba

22682-fotografia-g…voy a nombrar toda Cuba:

voy a nombrar a Fidel…

La universidad fue el sitio de coincidencia. Dos jóvenes, una mujer que enamoraría con el verbo a más de una generación y el muchacho que años después despertaría a Cuba, estudiaban Derecho en La Habana. Solo los separaban algunos años, pero los unió el clamor de una Patria anegada en sangre que reclamaba libertad.

Carilda terminó la carrera mas nunca abandonó su especial amistad con quien se convertiría en el faro radiante del futuro de la Patria. “Un hombre como Fidel es imposible definirlo en una frase de una poetisa que está acabando de vivir y que una de las razones más hermosas que conserva para poder seguir viviendo es recordar a Fidel Castro Ruz cuando coincidimos en la universidad.

“Distantes estábamos uno del otro en el sentido de los años que cursábamos, no aun porque tuve la gloria, la gracia tan infinita y divina de conocer al joven que después sería la salvación de Cuba.”

…Ése que para en la tierra

aunque la luna lo hinca,

ese de sangre que brinca

y esperanza que se aferra;

ese clavel en la guerra,

ese que en valor se baña,

ese que allá en la montaña

es un tigre repetido

y dondequiera ha crecido

como si fuese de caña…

“Yo le hice un Canto… ¡Y se lo hice cuando estaba en la Sierra! ¡Y estábamos rodeados de hombres de Batista! ¡Se lo hice con peligro de mi vida! Tuve que esconderme después, pero lo mandé a la Sierra.

“En aquellos años yo era una muchacha. El canto llegó inédito a la Sierra en las botas de dos jóvenes matanceros aspirantes a combatientes.”

En su versión original, el Canto tenía diez décimas, pero aunque posteriormente Carilda lo resumió, esta declaración de admiración en forma de poesía, escrita y enviada con su propio puño y letra, no ha perdido ni calidad poética, ni la esencia de la emoción que la poetisa experimentó al conocer que Fidel estaba vivo, gracias a una entrevista que le realizara el periodista Herbert Mathews, el 17 de febrero de 1957, en la Sierra Maestra, publicada en la revista Bohemia el 3 de marzo del propio año.

“Yo simplemente he intentado ser siempre sincera cuando escribo y fui sincera cuando ese 5 de marzo me senté y escribí el Canto a Fidel.

“Conocí a Fidel en la universidad. Fuimos juntos a manifestaciones, compartíamos una amistad ligera de estudiantes. Pasó el tiempo y me hizo ver y comprender que yo había estado estudiando, conversando casi diariamente con la figura, con el hombre que hacía despertar a Cuba.”

Ambos, Carilda y Fidel, nonagenarios, triunfantes y puros como la estrella que adorna la enseña nacional, unidos por la historia, por la esperanza de ver a Cuba convertida en Patria y no en tierra de torturas, miedo y desesperación.

Poseedores de un legado único: ser testigos y a la vez protagonistas de un sentimiento convertido hoy en igualdad, justicia y derechos ciudadanos. Fidel, como uno de los pocos hombres que han conocido la gloria de entrar vivos en la historia y la leyenda; Carilda, agradeciéndole desde su letras por ser él quien despertó a Cuba para siempre.

Canto a Fidelimages

(marzo de 1957) 

No voy a nombrar a Oriente,

no voy a nombrar la Sierra,

no voy a nombrar la guerra

–penosa luz diferente–,

no voy a nombrar la frente,

la frente sin un cordel,

la frente para el laurel,

la frente de plomo y uva:

voy a nombrar toda Cuba:

voy a nombrar a Fidel.

(…)

Ese Fidel insurrecto

respetado por las piñas,

novio de todas las niñas

que tienen el sueño recto.

Ese Fidel –sol directo

sobre el café y las palmeras–;

ese Fidel con ojeras

vigilante en el Turquino

como un ciclón repentino,

como un montón de banderas.

Por su insomnio y sus pesares

por su puño que no veis,

por su amor al veintiséis,

por todos sus malestares,

por su paso entre espinares

de tarde y de madrugada,

por la sangre del Moncada

y por la lágrima aquella

que habrá dejado una estrella

en su pupila guardada.

Por el botón sin coser

que le falta sobre el pecho,

por su barba, por su lecho

sin sábana ni mujer

y hasta por su amanecer

con gallos tibios de horror

yo empuño también mi honor

y le sigo a la batalla

en este verso que estalla

como granada de amor.

Gracias por ser de verdad,

gracias por hacernos hombres,

gracias por cuidar los nombres

que tiene la libertad.

Gracias por tu dignidad,

gracias por tu rifle fiel,

por tu pluma y tu papel,

por tu ingle de varón.

Gracias por tu corazón.

Gracias por todo, Fidel.

Nota: El periodista estadounidense Herbert Mathews entrevistó a Fidel el 17 de febrero de 1957 en la Sierra Maestra; el 24 de febrero apareció en el periódico New York Times su artículo Cuban rebel is visited in hideout. La revista Bohemia publicó el 3 de marzo En la Sierra Maestra. Famoso corresponsal entrevista a Fidel Castro y el 10 de marzo Sierra Maestra. El hombre estuvo allí. De este modo, se difundió la grata noticia de que Fidel Castro estaba vivo y en ese momento de alegría surgió el poema.

Carilda escribió el canto romántico al leer la confirmación de que Fidel estaba vivo. Una versión manuscrita del poema fue llevada a la Sierra Maestra. Se leyó al inaugurarse la emisora radial del Tercer Frente Oriental Mario Muñoz (3 de septiembre de 1957) y se publicó en el periódico matancero El Imparcial, el 7 de enero de 1959. Con motivo de los 40 años del poema se realizó un homenaje a la poeta, el 5 de marzo de 1997, en Matanzas. Se leyó una carta de Fidel Castro y Carilda recitó los versos. Poco rato después, la creadora recibió la sorpresa de que el Comandante había llegado para saludarla.




2 thoughts on “El hombre que despertó a Cuba

  1. odalys

    Qué modesta Jessica y nuestra editora web, no se dice que con esta entrevista a Carilda ganastes el Premio de ese género en el Concurso 26 de Julio de la UPEC. Felicidades nuevamente.

    Responder
    1. jessica

      Creo que cualquier premio no se compara con la experiencia de conversar con Carilda, poder observarla tan cerca para confirmar que desde su cuerpo de mujer es capaz de removernos el piso y el alma. Eso solo lo hacen los grandes artistas, los grandes seres humanos y el hecho de que me confesara tan íntimamente su relación de amistad y admiración por Fidel, es realmente algo indescriptible. De todas maneras agradezco las felicitaciones y una vez más le dedico este premio a nuestra poetisa matancera…

      Responder

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