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Thursday 17 October 2019
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Estrenó matancero Alejandro Falcón piezas de su más reciente disco

¿Cuáles son los límites entre la música popular y la música culta? ¿Puede hablarse de géneros particulares o la música es una sola? ¿Existen relaciones antagónicas entre ambas?

Sobre estas interrogantes nos incita a pensar Mi monte espiritual, la más reciente producción discográfica del pianista matancero Alejandro Falcón, de la cual estrenó algunas piezas este mes en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso, este 13 de agosto.

Con la participación de la Orquesta de Cámara de La Habana, bajo la batuta de la Maestra Dayana García, en el disco, resultado de su tesis de graduación del Instituto Superior de Arte, confluyen las vertientes yoruba, abakuá y arará mezclas de la música afrocubana, con jazz y una fuerte presencia de la música de concierto.

“Es una obra con los toques bantú que he tratado de introducir en el formato convencional de orquesta sinfónica, extrapolar esa música a música de concierto. De hecho la Orquesta Sinfónica Nacional la interpretó en el año 2009 durante el Festival de Música Contemporánea de La Habana, bajo la dirección de mi maestro Roberto Valera. ”

En Mi monte espiritual, Alejandro asume la producción musical junto a Edgar Martínez, a cargo también de las tumbadoras. Los acompañan el maestro Ruy López- Nussa en el drums, Arnulfo Guerra y Sergio Raveiro, en el bajo y el quenista argentino Rodrigo Sosa.

Ahí aparecen, entre otras, las obras Raíces profundas de mi monte espiritual, La dueña del mundo, compuesta para orquesta de cuerdas y piano, El pez encantado y Vals para Oshún. Según las propias palabras del joven “lo que trata es de sugerir en el álbum, llevar esa música a la orquesta sinfónica, de cámara, al cuarteto de jazz, sin caer en neocolonización”.

Esas particularidades marcaron también el segundo disco del también jazzista. Merecedor del premio de música instrumental en el Festival Internacional Cubadisco, Cuba now danzón defiende autóctonas piezas del pentagrama nacional cubano como El bombín de Barreto, Rompiendo la rutina, Canción para Romeu, Monserrate y Para danzonear, así como piezas de su autoría interpretadas junto a la orquesta del Liceo Mozartiano, dirigida por José Antonio Méndez.

Existe una mezcla evidente entre lo definido como culto y lo considerado popular en la obra de Falcón, donde se aprecia, además, una defensa tenaz de esa fusión, desde el piano. En ello se aprecian las influencias que ejercen en su obra las composiciones de Amadeo Roldán, Caturla, Ernesto Lecuona, Saumel, Cervantes… una integración en la que también están presente sus propias raíces, el legado artístico de su provincia natal que ha resultado esencial en su formación.

“Siempre Matanzas va a estar reflejada, a pesar de que llevo tanto tiempo viviendo en La Habana. Tengo la influencia de lo que viví aquí y me siento muy feliz porque, anteriormente, no había tenido la posibilidad de tocar para los matanceros.

“Por fortuna, desde hace algún tiempo he podido ofrecer algunos conciertos en un lugar tan especial como la sala José White, un lugar precioso y que aboga mucho por defender la cultura cubana y la influencia de la música de concierto.”

Acogió el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso el estreno de algunas piezas de su más reciente producción musical, Mi monte espiritual, del músico matancero Alejandro Falcón.




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