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Thursday 17 October 2019
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Caminos que no conducen a Roma

Ignorar la historia lleva a un pueblo a que se desconozca a sí mismo y para no desconocer las costumbres y los orígenes inmensamente vastos de una ciudad tricentenaria, ha existido en Matanzas una amplia tradición de historiadores que se remonta a 200 años atrás.

Tras el umbral de un enorme portón azul, diseñado a la usanza del siglo XIX, muy próximo a la calle Jovellanos, se levanta un edificio construido en 1804. Las amplias escaleras de granito dan acceso al segundo nivel de la otrora vivienda familiar. Allí radican el Centro de Promoción Literaria José Jacinto Milanés y la Oficina del Historiador de la Ciudad.

Entre los más importantes objetivos de este centro que en Matanzas se remonta a la década de los años 40, cuando se comienza a nuclear la  intención de historiar desde una institución con representación pública, se perfilan la investigación, documentación y preservación de los valores y tradiciones de la sociedad matancera.

“Una de las misiones de la Oficina, además de aportar información histórica, es establecer relaciones con los actores sociales. Nuestra institución está insertada en un sitio preminente y esto nos obliga a mantener un prestigio y tratar que la Oficina juegue un papel social contributivo a la educación pública, que traspase este espacio físico.

“Muchas personas creen que la función nuestra se limita a investigar la historia, pero no es así”, precisó Ercilio Vento Canosa, Historiador de la Ciudad de Matanzas.

Dentro de los bienes que atesora la Oficina del Historiador de la Ciudad se encuentran el mobiliario, en su mayoría del siglo XIX, que perteneció al antiguo preuniversitario de Matanzas, y cerca de diez obras de arte, además de un equipo de trabajo multidisciplinario.

“El personal que trabaja conmigo es excepcional: personas interesadas, inteligentes, con trabajos importantes y con sentido de pertenencia. Aquí hay graduados de Restauración en el Instituto Superior de Arte, cinco historiadores. El equipo está bien conformado. Esta es una maquinaria que funciona en cualquier circunstancia y muy capaz de producir.

“Estamos brindándole asistencia a la población que viene buscando informaciones. Actualmente no podemos ofertar cursos por los procesos constructivos que en nuestra sede se desarrollan.

“La importancia de estudiar nuestra historia radica en el hecho de que ella nos permite conocer nuestro pasado para comprender el presente con vistas al futuro. Para ello la Oficina del Historiador de la Ciudad de Matanzas precisa una mirada más profunda con el objetivo de solventar algunas de sus necesidades más acuciosas.

“Lamentablemente no hemos podido seguir publicando Atenienses, Triunvirato ni Páginas matanceras por falta del financiamiento necesario. En eso hemos perdido espacios. No tenemos Internet en la Oficina, ni correo electrónico a pesar de que se está pagando el servicio y eso nos limita mucho, sobre todo si se tiene en cuenta que estamos en la era de la informatización.

“El espacio de la Oficina es compartido con el Centro de Promoción Literaria José Jacinto Milanés, con el cual tenemos magníficas relaciones, pero esa condición nos limita a ambos. Ello significa una restricción de espacio que pudiera aprovecharse; por ejemplo, no podemos conformar un Centro de Información. Además de que aquí nada más hay dos máquinas.”

No obstante las deficiencias económicas y escasez de equipamiento tecnológico, en estos momentos la Oficina se encuentra inmersa en diferentes proyectos de investigación, esencialmente en el rescate de lo que pueda pertenecer a la historia local.

“Hemos logrado agrupar muchos libros con lo que hemos fomentado una biblioteca que incluye sobre todo textos de José Martí. La Oficina tiene actualmente entre sus tareas la producción de CDs con la Enciclopedia de la Historia y la Cultura de Matanzas.

“Estamos intentado escanear lo que podamos: documentos, cartas, libros. Entre los logros en ese apartado se puede destacar que ya poseemos 26 gigas de imágenes antiguas de la Matanzas colonial. Es un patrimonio fotográfico.”

Asimismo la Oficina ha brindado grandes aportes a la historiografía matancera en temas como la masonería, las legiones africanas, la prehistoria y el teatro. La necesidad de investigar nuestras raíces parte del hecho de que todo lo que somos, desde nuestra identidad hasta el sentido de patriotismo, depende de que conozcamos nuestros orígenes como nación.

A veces no todos los caminos conducen a Roma, algunos nos muestran el porqué de nuestra identidad cultural.




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