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Thursday 17 October 2019
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¡Cuba campeón, Cuba campeón!

Cuarenta y ocho años no son suficientes para alejar en el tiempo un hecho que causó gran impacto en nuestro pueblo y que tuvo como escenario el estadio Quisqueya, en Santo Domingo, capital de la vecina República Dominicana, el 26 de agosto de 1969.

Ese día Cuba derrotó a Estados Unidos dos carreras por una y obtuvo, en calidad de invicto, el título del XVII Campeonato Mundial de Béisbol Amateur, primero conseguido después del triunfo de la Revolución.

Fue una jornada muy emotiva en la que el pueblo dominicano apoyó constantemente a nuestra selección en el estadio y que fue seguida por millones de cubanos en cada barrio a través de la radio en las voces de Eddy Martin y Bobby Salamanca, éste último con aquella narración que hizo historia vinculando términos del béisbol con la
zafra azucarera.

Los primeros en anotar fueron los estadounidenses en el final del cuarto episodio ante el abridor criollo Roberto Valdés y así marchaba el encuentro hasta el octavo cuando llegaron las emociones con más intensidad y en la que tres matanceros, Gaspar “Curro” Pérez, Félix Isasi y Rigoberto Rosique tuvieron protagonismo.

La entrada la inició con jit Lázaro Pérez, salió a correr por él Antonio González, Rodolfo Puente se sacrificó y todo quedó listo para marcar las decisivas ante el zurdo Larry Osborne, quien venía dominando a su antojo hasta ese momento. Ahí entraron a escena los yumurinos, primero “Curro” Pérez, con jit que impulsó el empate, Isasi
con sacrificio lo llevó a segunda base y Rosique con aquella “caña cubana” que sembró para la historia.

Dejemos que sean ellos quienes nos cuenten el momento.

“Muchos pensaron-relata el “Curro”- que Servio Borges me iba a sustituir por un emergente. Yo estaba bien al bate y confió en mí. Después de varios batazos de faul, logré pegarle al centro para impulsar a Tony con el empate, yo sabía que el pueblo cubano estaba escuchando el juego y no podía fallarle.”

Después del jit del “Curro”, entra en la acción el buen toque de bola de Isasi, nada menos que con un out.

“Detrás de mí venía Rosique. Servio tenía buena visión del juego y aunque parecía descabellada la jugada, a mí me estaban lanzando difícil y había fallado tres veces. El lanzador estadounidense, al ver que venía a batear un zurdo, pensó que todo sería fácil, pero lo que él no sabía era que Rosique le bateaba bien a los de esa mano.”

En esa situación del juego, con Gaspar en segunda y la posibilidad de la victoria en sus piernas Rigoberto Rosique salió seguro a batear.

“A medida que avanzaba el juego yo iba analizando al lanzador. Me fijé que cuando levantaba mucho el pie era curva y cuando lo arrastraba era recta. En aquel momento me tiró curva y le conecto el jit al jardín derecho. Considero que la situación de venir al cajón después del toque de Félix, ya con dos outs, me obligaba moralmente a batear, toda la confianza estaba depositada en mí.”

Lo demás quedó en manos del “Curro” Pérez con un soberbio trabajo de relevo desde el quinto episodio, colgando ceros y ceros, con cinco ponches propinados, no otorgó boletos y sólo le pegaron dos inatrapables.

“Ese fue mi regalo, no sólo a Cuba-destaca Gaspar Pérez-, también a los hermanos dominicanos que me apoyaron siempre con un grito unánime en las graderías de ´Cuba campeón, Cuba campeón´.”

En este XVII Mundial de Béisbol el equipo cubano ganó diez choques y no perdió; de esas victorias, cuatro fueron a la cuenta del derecho del barrio matancero de Versalles, e integrante, junto con Rosique, del Salón de la Fama del Béisbol matancero, quien lanzó además para promedio de carreras limpias de 0,35 y ponchó a 23 rivales en 25
entradas y dos tercios.

Por ese resultado y su sobrado coraje fue reconocido por el líder de la Revolución, Fidel Castro, como el “Héroe de Quisqueya”.



Comentarista-narrador deportivo en Radio 26. Matanzas. Cuba. Vive en Matanzas


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