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Tuesday 26 November 2019
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Sentido común en tiempos de recuperación

El sentido común existe. Pero también se ausenta en ocasiones cuando más falta hace. Mientras Matanzas y una buena parte de Cuba se recuperan de los estragos de Irma, pareciera que a algunos se les va la catalina.

Durante estos días supe de algunos “vivos” y “vivas” que en franca actitud indolente cobraron a 20 pesos el acceso a un tomacorriente para recargar la batería del celular y a un cuc, las de las motorinas.

En Los Mangos un insensible vecino trozó alrededor de 35 metros de un cable caído frente a su casa y cuando pusieron al fin la electricidad, mientras todo el circuito disfrutaba de la buena nueva, su cuadra quedó apagada.

Los acaparadores también hacen de las suyas pensando en cómo sacar una buena tajada de la necesidad ajena y los vendedores de productos agrícolas o de cárnicos suben los precios con el pretexto de que la malanga está perdida o no están matando puercos.

Pero no solo de forma individual o en el sector cuentapropista a muchos se les va la musa. En el estatal hay quienes se extreman y exigen la entrega de modelos o de pagos en plazos rígidos, como si todo marchara sobre ruedas, como si ya alguien hubiera decretado el fin de la fase recuperativa.

Y no es que haya que suspender o posponer todo mientras no concluya la recuperación, porque la vida sigue y cada centro laboral, cada barrio y vivienda deben ir volviendo a la normalidad en la medida de sus posibilidades.

Pero no hay que apretar.

La flexibilidad es otra palabra hermosa, prima hermana del sentido común. No son tiempos estos para exigir a “raja tabla”, al menos en aquello que no resulta indispensable por el momento. No son tiempos para reunirse porque estaba planificado o para obligar a una madre trabajadora, cuyo hijo termina al mediodía en su escuela, a estar hasta las 5:00 de la tarde sentada en su oficina.

Ahora la provincia y el país tienen una prioridad: recuperarse. Y a muchos que ya disfrutan de la electricidad y el agua corriente se les olvida que aún hay gente sin esos servicios básicos. Y aunque se ha tratado de paliar la situación, las personas temen por la falta de alimentos que puede sobrevenir.

Pero hay otra recuperación muy importante, que es la emocional. Han sido, son aún, días estresantes. A uno le cuesta concentrarse, porque las preocupaciones son muchas. Irma no solo dejó árboles y casas en el suelo, también dejó cicatrices personales. Pasará, porque los cubanos somos muy fuertes, pero es un proceso que hay que respetar.

En momentos como este el sentido común nos hace marcar la diferencia. No pueden establecerse leyes y normas para cada violación o para hasta el más mínimo detalle de cómo trabajar en cada lugar, aunque también son necesarias, sobre todo para quienes piensan que “a río revuelto, ganancia de pescadores”.

Pero es el sentido común el que debe regir la actuación en todos los rincones. El sentido común que nos inclina a ser solidarios, flexibles, a compartir lo que tenemos, a ponernos en el lugar del otro, a colaborar, a controlar si nos corresponde, a ser más humanos, a trabajar sin descanso y también a agradecer a quienes trabajan.

Ese sentido común que nos indica qué es lo correcto, o al menos, lo más sensato.



Periodista. Natural de Los Arabos (Matanzas). Viví en Colón desde los 10 años hasta que en 2002 me radiqué en Matanzas, donde vivo actualmente. Trabajé en el periódico Girón y actualmente en la Web de la Emisora Provincial Radio 26. Mi blog personal es Pedazo de Cuba: http://pedazodecuba.blogspot.com/; soy @yirmaratorres en Twitter y Yirmara Torres Hernández en Facebook.


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