Su construcción, renovada hace solo un año, muestra las huellas del descuido humano. Pese a que varios letreros para preservar el lugar anuncian que está prohibido pescar desde allí y pasar en bicicleta, muchos obvian las palabras en beneficio propio.
El puente peatonal Watkin, joya patrimonial, cuya construcción original data de 1945 y 1946, muestra rastros del descuido humano.
Es tarea de todos preservar lo que con mucho esfuerzo se logró durante intensas jornadas y bajo el sol abrazador. Condenar las actitudes irresponsables es el primer paso en la protección de un sitio que constituye elemento indispensable en la belleza de nuestra ciudad.
(Publicado por: Yanet Peña Acosta, tomado de TV Yumurí)


























