La historia marcó su vida; la llevó adentro y ese torrente de pensamientos y coincidencias le hizo tener ideas más claras. Su hidalguía lo llevó a ser un caballero sin tachas y como tal también se impuso retos.
Martí y su pensamiento lo marcó para siempre y pudo entender la universalidad de su obra. Fue entonces que en el Apóstol redescubrió la unidad latinoamericana y vivió entonces el altruismo cifrado en él desde el pensamiento martiano.
Coincidencias del destino lo llevó a compartir la fecha de nacimiento, la Patria y el deber con otro hombre de singular estrella, supuso el orgullo inherente y la fidelidad acérrima. Toma también del Titán de Bronce sus hazañas y las hace renacer desde la impronta del hombre guerrillero. Así creció Che, paso a paso, hombro a hombro, tras las huellas de la virtud, veracidad y disciplina estrictas.
Este es el camino de todos, vivir para rememorar la figura y el pensamiento de un hombre que desde siempre es y será… simplemente Che.
(Texto: Nolberto Cedeño)























Gracias Nolberto por permitirnos renacer junto al Che cada día y mantenerlo vivo. Tus motivaciones creativas despiertan siempre mi curiosidad.