Search
Thursday 19 September 2019
  • :
  • :

Mi participación en un Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes (2)

La delegación cubana al Noveno Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes (1965) fue concentrada en el hotel Comodoro, situado en la zona residencial de Miramar, en La Habana. Allí recibimos clases elementales de idioma francés para podernos comunicar con la población argelina. Se impartieron conferencias sobre la vida y las costumbres de ese país árabe, se daba información del proceso revolucionario y de cómo marchaban los programas que desarrollaba la aún naciente Revolución, liderada por el Comandante Fidel Castro Ruz.

La estancia tenía entre otros propósitos realizar los trámites previos a la salida de la Patria: pasaporte, visado, vestuario, entrega de recursos necesarios y otros aspectos organizativos. Allí se organizaron equipos deportivos, una comparsa y otras iniciativas que presentaría nuestra delegación al evento mundial.

En el período de preparación se recibió la noticia del golpe de estado en Argelia y de la suspensión del Festival. Como es claro todo esto creó cierta consternación en los delegados. No obstante  las actividades, en la sede, se mantuvieron invariables, como si nuestra participación fuera cierta.

Una tarde, como al filo de las 6:00, un alboroto rompió la cotidianidad, que de por sí era bastante activa. Este ir y venir obedecía a la llegada inesperada de nuestro Comandante en Jefe. Fidel quiso reunirse con nosotros y darnos una información del por qué se había suspendido el Festival y nos hizo una propuesta, o mejor, nos preguntó si estábamos de acuerdo en participar en la campaña de siembra de un millón de pinos que se ejecutaba en Mayarí Arriba, en la entonces provincia de Oriente. La respuesta fue un sí rotundo que estremeció al Comodoro y a toda la vecindad.

A partir de ese momento, en vez de ajustarnos los trajes y el vestuario que llevaríamos al Festival, se comenzó a entregar ropa y calzado de trabajo para enfrentar la tarea asignada. En pocos días estábamos a bordo de un tren que nos trasladó hasta Cacocún y de allí en camiones serranos hasta los pinares donde laboraríamos. En la serranía oriental realizamos un trabajo físico fuerte, pero alegre y estimulante a la vez.

Recuerdo que nuestro hospedaje se realizó en la carpa del Circo Nacional de Cuba, donde dormíamos en hamacas que ya estaban colgadas cuando llegamos el primer día. La diana mañanera para despertarnos la realizaba un pequeño grupo musical que circulaba en un jeep, dentro de la propia cubierta.

Espere más sobre la participación de la delegación cubana al Noveno Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes. Siempre   abrazados a la consigna: Los Mejores Van a Argelia.




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Mostrar Botones
Ocultar Botones