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Wednesday 18 September 2019
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Nacionalizaciones: primeros pasos en el camino al socialismo

Cuba es una Isla autónoma, independiente, con personas que tienen la capacidad para hacerla producir; ese fue el principio defendido por el Gobierno revolucionario para realizar la nacionalización de las empresas norteamericanas.

Corría el año 1960 y el régimen yanqui intensificaba sus aspiraciones de destruir la Revolución, se concretaba, igualmente, el proceso de agresiones económicas y subversión que mantenían contra nuestro territorio.

Ante la hegemonía imperialista, la noche del 24 de octubre, la máxima dirección del país, de acuerdo con las facultades que le concedía la ley 851 de Defensa de la Economía, suscribió la Resolución No. 3 que dispuso la nacionalización de 166 empresas pertenecientes a personas o firmas extranjeras.

La nueva medida se basaba en la necesidad de responder a las políticas yanquis que buscaban en primera instancia el estrangulamiento de las finanzas mediante el bloqueo general de las exportaciones a Cuba.

Por este motivo, en su aplicación, pasaron a manos estatales las empresas: Sears, la Fundición Mcfarlane, la Firestone, Coca Cola, Minimax, el Ekloh, Abbot, Squibb, ESSO, United Fruit Company, Texaco, Manatí Sugar Company, además de compañías de seguros y minas, distribuidoras de maquinarias, autos y accesorios, firmas tabacaleras, hoteles y casinos.

Se cumplían así las palabras del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz  cuando apenas solo unos días antes afirmara: “Si a nosotros nos siguen las agresiones económicas, nosotros seguimos nacionalizando empresas norteamericanas.”

A fines de 1960 la Revolución Cubana hizo suyas las industrias que de manera arbitraria y con una actitud de coloniaje operaban en territorio mambí y como resultado se continuó el paulatino avance hacia el Socialismo.

En plena correspondencia con las ideas de Fidel, el Ché subrayó semanas después:

“Nuestro camino hacia la liberación nacional está dado por la victoria sobre los monopolios y sobre los monopolios norteamericanos concretamente.”

Cuba defendía una vez más el derecho a la nacionalización de sus recursos, a la valorización por el propio país y el derecho de poner los precios como dueño absoluto de la Isla.

A casi seis décadas de aquel histórico hecho la Mayor de las Antillas continúa siendo un espacio por y para los cubanos, con pleno dominio de todas y cada una de sus empresas, porque esta tierra le pertenece solo a los hijos de la patria.



Estudiante de Periodismo


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