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Thursday 19 September 2019
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A 34 años de la lección de Granada

El 25 de octubre de 1983 la isla caribeña de Granada fue invadida por fuerzas militares de los Estados Unidos de América, un hecho que conmocionó a la opinión pública internacional.  El brutal ataque a la nación insular fue la primera gran operación realizada por el ejército norteamericano desde la Guerra de Vietnam.

Causas de la invasión

El 13 de marzo de 1979 esa minúscula isla del Caribe logró liberarse del yugo inglés gracias a un grupo de jóvenes militantes del Partido Nueva Joya, liderados por Maurice Bishop,

La revolución granadina, que se gestó durante seis años y triunfó sin derramar sangre en su territorio, pequeño, tanto en población como en riqueza, derrotó la dictadura de Eric Gairy, anclado en el poder desde 1954.

En su primer mensaje a la nación el líder popular, Maurice Bishop anunció:

“Esta revolución es para el trabajo, para la alimentación, para la vivienda decente y los servicios de salud, y para un futuro brillante para nuestros hijos y nietos. Los beneficios de la revolución serán para todos, sin importar cuáles sean las opiniones políticas de cada cual o a qué partido apoyan. Unámonos todos como uno solo…” (Granma, del 10-3-80)

En la Declaración de Principios de 1974 la organización Nueva Joya esbozaba los objetivos de la revolución: Participación activa del pueblo en la vida social y política, democracia popular, creación de cooperativas para activar la economía, sistema nacional de salud pública, desarrollo de capacidades y talentos populares y la cultura, control soberano de los recursos naturales, trabajo para todos, nivel de vida digno para todas las familias, libertad de conciencia, una sociedad justa.

Pero existía un claro conflicto político interno entre las dos figuras principales del Movimiento: el carismático Bishop y el menos popular, pero más eficiente y enérgico, viceprimer ministro Bernard Coard. Desafortunadamente las divisiones entre los revolucionarios granadinos concluyeron en un drama sangriento; el arresto domiciliario del líder social y muy querido por el pueblo, Maurice Bishop y posteriormente, su eliminación física el 19 de octubre de 1983.

Con la excusa de este suceso el gobierno de los Estados Unidos trató de justificar su intervención.

La invasión, un derroche de superioridad militar

Aprovechando la situación, el presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, ordenó la invasión contra la isla de Granada en una operación cuyo nombre clave fue ¨Operation Urgent Fury¨. Sin embargo, no había nada improvisado. Previamente, dos años atrás, tal invasión había sido ensayada en la isla municipio de Vieques bajo los nombres claves de ¨Ámbar y Ambarinas¨.

En la operación real a Granada, que duró varios días, participó un grupo de combate de la Segunda Flota, conocida como la ¨Flota del Atlántico¨, encabezado por el portaviones ¨Independence¨, con una dotación de 70 aviones de combate; el portahelicópteros ¨Guam¨ con cinco navíos de escolta; y una unidad naval anfibia compuesta por cinco buques adicionales. Participaron, además, mil 800 soldados de la Infantería de Marina. Otros 750 efectivos militares de la 82va. División Aerotransportada fueron lanzados en paracaídas. También participación en la invasión unos 300 soldados de otras islas del Caribe, utilizados como ¨pantalla¨ para justificar una intervención internacional que encubriera la agresión de Estados Unidos.

Las fuerzas invasoras encontraron allí unos mil 500 soldados granadinos y unos 784 cubanos, incluido el personal diplomático y sus familiares. De ellos, alrededor de 40 eran asesores militares y de seguridad; el resto eran médicos, maestros y, principalmente constructores que estaban trabajando en el nuevo aeropuerto de Punta Salinas. Por solicitud del propio Bishop se le entregó armas al personal de la construcción, no para participar en conflictos internos, sino para en caso de que Gairy y la CIA organizaran una expedición mercenaria y las fuerzas revolucionarias necesitaran ayuda.

No obstante la superioridad naval y aérea de las fuerzas invasoras, hubo una fuerte resistencia en la pequeña isla. Al final, las fuerzas de EE.UU. sufrieron 19 víctimas mortales y 116 heridos. Granada sufrió 45 muertes militares, al menos 24 civiles, junto a 358 soldados heridos. Cuba tuvo 25 muertos en acción, con 59 heridos y 638 tomados prisioneros.

Consecuencias

En un inicio hubo confusión entre la masa popular, pues el pueblo granadino creyó que los  EE.UU. intervenía por la actitud traidora del grupo golpista. Esta ignorancia le sirvió a la mayor potencia imperialista para sus propagandas, sus mentiras y sus invenciones, tratando de presentar a Granada como un centro de subversión continental. Sin embargo, EE.UU. lo que quería era una manifestación de fuerza, dar una lección allí en Granada. Bombardeó lugares no militares como el aeropuerto, e incluso un hospital psiquiátrico, que lógicamente no refiere peligro alguno. Se resume la acción como uno de los hechos más injustos e infames que un país poderoso puede realizar en relación con un país pequeño.

En la isla de Granada, enfrentados ya a la realidad de una invasión, los trabajadores civiles cubanos defendieron como pudieron sus lugares de trabajo y su embajada. Tomada la pista por el personal militar de Estados Unidos, cientos de ellos que no fueron capturados en el lugar se desplazaron hacia otras áreas en el interior de la isla manteniendo por varios días con armamento ligero la resistencia a la invasión estadounidense.

El tema de la repatriación del personal cubano capturado en combate en Granada y prisionero en campos de concentración y el tema de los heridos, algunos de los cuales habían sido llevados al Hospital de Veteranos en Puerto Rico, tomaría un tiempo. La devolución a Cuba del buque cubano ¨Vietnam heroico¨ y la repatriación de los cadáveres de los combatientes cubanos y trece granadinos caídos en combate no se produjo sino hasta el 13 de noviembre.

Como expresara el propio Fidel, durante  su Discurso en el acto de despedida de duelo a los héroes caídos en Granada, el 14 de noviembre de 1983  “EE.UU. no hizo esto por espíritu de justicia y por solidaridad con Bishop; invadió el país para erradicar la Revolución y restablecer el viejo régimen en Granada”.

La campaña internacional de denuncia a la invasión estadounidense de Granada recorrió el mundo en unas pocas horas. Las condenas a Estados Unidos no se hicieron esperar. Incluso en las Naciones Unidas se produjo una Resolución de condena a la invasión.

La experiencia de Granada y cómo las divisiones dentro del seno del movimiento revolucionario pueden llevar a desenlaces tan nefastos para la lucha, como los ocurridos con el proceso revolucionario de la isla caribeña, constituyen lecciones que hoy día no deben ser olvidadas. En momentos en que América Latina necesita cada vez más de la unidad de las fuerzas de izquierda para enfrentar las acciones agresivas del imperialismo y sus lacayos, es totalmente pertinente volver la vista hacia estos sucesos acaecidos hace hoy 34 años.




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