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Thursday 19 September 2019
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Omara Portuondo, la voz de la cubanía ante el mundo

La cultura de un país recoge lo mejor de sus tradiciones, el acervo artístico de su pueblo y los elementos que integran su idiosincrasia. En Cuba existen diversos exponentes de las diversas manifestaciones que, por sí mismos, personifican lo más representativo del desarrollo de la identidad cultural.

Las artes visuales y escénicas, la literatura, la producción cinematográfica, televisiva y radial, el patrimonio en todas sus expresiones y la música cuentan con defensores a lo largo de la Isla que han ponderado el nombre de Cuba en los más diversos contextos y escenarios.

Así, si nos tocara pensar en la voz musical del país, pese a que existen innumerables talentos arraigados a las más tradicionales formas del pentagrama cubano, muchos pensarán en las interpretaciones de la Novia del Feeling, Omara Portuondo.

La diva del Buena Vista Social Club, Omara Portuondo, inició sus caminos en el arte por la danza, pero muy pronto, gracias a la influencia de su madre a quien escuchaba cantar en su infancia temas como La bayamesa, la música se convirtió en la mejor de sus elecciones.

LA VOZ QUE DISTINGUE A UN PAÍS

Junto a amigos como César Portillo de la Luz y José Antonio Méndez incursionó en una versión cubanizada del bossa nova con influencias del jazz, conocido como feeling. Posteriormente fue integrante, con solo 20 años, de la Orquesta Anacaona.

Resultado de la fuerte presencia de Omara y su hermana Haydée en el panorama musical nacional, se unieron a Moraima Secada y Elena Burke para integrar uno de los cuartetos vocales más importantes de la música cubana, Las D´Aida, con el que trabajaron en los cabarets La Campana, Tropicana, Sans-Souci, Montmartre, Club 21 y Parisién, del Hotel Nacional, y realizaron giras por Venezuela, México, Puerto Rico y Estados Unidos.

Con el grupo de percusión Los Papines viajó a Japón; participó en los festivales de Cannes, Francia; Orfeo de Oro, Bulgaria, donde obtuvo el primer premio por la mejor interpretación; Lira de Oro, Checoslovaquia; Dresden y Schelager, Alemania; y el de los diarios L’Humanité y L’Unitá en Francia e Italia,respectivamente, y Aguas Dulces, Perú.

Durante más de una década compartió escenario con prestigiosas figuras a escala internacional como Edith Piaf, Ignacio Villa (Bola de Nieve), Benny Moré y Rita Montener. También cantó con la Orquesta Aragón, presentándose en Francia, Japón, Bélgica, Finlandia y Suecia.

Su carrera en solitario comenzó con la grabación del álbum Magia negra en el que incluye fusiones de la música cubana con jazz. Cuando el entonces director de la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales, Giraldo Piloto, le propuso participar como representante de la firma discográfica Areíto en Polonia, aprovechó la oportunidad y se lanzó como solista en escenarios internacionales.

Años después sumó nuevas producciones, entre las que sobresalen su proyecto de 1984 con Adalberto Álvarez y los discos Palabras y Desafíos, en los que se hizo acompañar por Chucho Valdés.

RELACIÓN CON EL CINE

El hecho que catapultaría definitivamente a Omara Portuondo al lugar al que, por derecho propio pertenecía, se produjo en 1996, de la mano del cine. Después de participar en las sesiones de grabación de Buena Vista Social Club, donde cantó Veinte años junto a Compay Segundo, Omara Portuondo emocionó al público desde la pantalla al interpretar con Ibrahím Ferrer un tema tan desgarrador como Silencio.

Omara Portuondo, de la mano de Disney, interpretó la versión en español de uno de los personajes del éxito The Princess and the frog. En la cinta animada, la cantante cubana interpretó a Mama Odie, una hechicera buena y ciega que vive en los pantanos de Louisiana. La banda sonora de la película es un exquisito compendio que incluye jazz, gospel, blues y zydeco.

Un nuevo acercamiento al cine de animación se produjo en enero de 2011 cuando prestó su voz a El Camino de las gaviotas, un corto animado coproducido entre Cuba y Brasil. Omara asumió el rol de narradora de la historia y abuela de la protagonista, una pequeña llamada María Soledad. En este nuevo trabajo interpretó la canción de cuna Duérmete mi niño, en español y portugués.

Sus pasos en el Buena Vista Social Club

En el año 2000 World Circuit lanzó Buena Vista Social Club presenta… a Omara Portuondo, el tercer disco de este conjunto que contó con la participación de músicos como Rubén González, Orlando “Cachaíto” López, Manuel “Guajiro” Mirabal y Jesús Ramos, y la apariciones de artistas como Eliades Ochoa, Compay Segundo e Ibrahím Ferrer. El álbum, acogido con grandes elogios de la crítica, condujo a Omara a una gira mundial entre los años 2000 y 2001.

UNA MUJER QUE TRANSPIRA CUBANÍA

En el 2002 realizó una extensa gira internacional en solitario, con numerosas actuaciones en Norteamérica y Europa y participó en el Festival de Jazz en Japón.

Desarrolló una gira por Canadá y Estados Unidos en el 2003 y en septiembre graba en los estudios de la EGREM su segundo disco en solitario, Flor de amor. Marcado por un sonido más sutil y rico en texturas, con una mezcla de músicos cubanos y brasileños, el álbum fue nominado en los premios Grammy en la categoría de Mejor Disco Tradicional Tropical.

En 2004 la Cruz Roja Internacional la nombró Embajadora, convirtiéndola en el primer artista cubano en alcanzar esta distinción. Cuatro años después prosiguió con Gracias, galardonado con el Grammy Latino 2009, en la categoría Mejor Álbum Tropical Contemporáneo.

En el disco Omara hace un recorrido por sus 60 años de carrera artística, con participaciones especiales de Pablo Milanés, el uruguayo Jorge Drexler y el brasileño Chico Buarque. La artista participó en la ceremonia e hizo historia como primera artista residente en Cuba en subir al escenario de los Grammy Latinos para presentar uno de los premios.

En el 2010 lanza Omara & Chucho, donde se reúne a Chucho Valdés 14 años después de su último álbum juntos. A finales de 2011 lanza el álbum Reír y Cantar donde interpreta clásicos del repertorio infantil, siendo nominado a los premios Grammy Latino en la categoría de Mejor Álbum para niños.

Omara ha merecido, además, reconocimientos en eventos como el Festival de la Canción de Varadero, la medalla Alejo Carpentier, la orden Félix Varela y el Premio del Ayuntamiento de Saint Bois, Francia.

Temas antológicos del pentagrama nacional como Lágrimas negras, Veinte años, Dos gardenias y Quiéreme mucho son recordados muchas veces en la melodiosa voz de Omara Portuondo. En sus interpretaciones se descubren el espíritu de lo cubano y la esencia de las raíces culturales del pueblo.




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