Materias Primas, un sueño de casi seis décadas

Hace exactamente 56 años el Comandante Ernesto Che Guevara creó la Unión de Empresas de Recuperación de Materias Primas, conocida también como la industria del reciclaje en Cuba. Al principio sería una idea que se alimentó de la labor cederista y la actividad pioneril, pero poco a poco fue ganando apoyo y sumó a los organismos estatales y el sector residencial.

Llamada a recuperar valores por el Guerrillero Heroico, la iniciativa se erigió con el propósito de procesar y comercializar los desechos reciclables. Para cumplir el encargo se organizaron 25 empresas, con representación en las provincias y municipios.

El trabajo de estas unidades ha permitido que anualmente se puedan reutilizar 430 mil toneladas de chatarra ferrosa para la producción de acero líquido y sus derivados, además de chatarras no ferrosas como el cobre, bronce, acero inoxidable, plomo y aluminio, con vital importancia, tanto para las industrias nacionales como para la exportación. Por este concepto el país ingresa cerca de 50 millones de dólares.

La Empresa de Recuperación de Materias Primas de Matanzas llega a este aniversario con mayores compromisos para el desarrollo de su labor. Hoy las industrias de la provincia dependen en gran medida del trabajo de este centro como fuente principal para elaborar las producciones.

A partir de su servicio se suministran los desechos no metálicos como el papel y el cartón a las papeleras y otros organismos para la producción de libretas escolares, papel sanitario y bandejas de huevo.

De forma similar ocurre con los envases textiles, imprescindibles para el programa alimentario, y los envases de cristal para diferentes surtidos. Así se permite la fabricación de productos con valor agregado, lo que aumenta el beneficio económico.

En la actualidad existe una amplia gama de residuos industriales que con el adecuado tratamiento pueden ser reciclados, bien por Materias Primas o bien por la entidad de origen como parte de su proceso productivo, lo que posibilita sustituir importaciones y contribuye al cuidado del medio ambiente.

Esta idea del Che, apenas en los primeros años de la Revolución, constituyó una visión mucho más abarcadora de lo que se podía concebir en los primeros tiempos.

Para el año 1961 quizás fuera un proyecto demasiado soñador, hoy es una realidad que cobra auge en el contexto nacional e internacional,  un  propósito que le corresponde no solo a la empresa, sino que se convierte en misión en la que deben participar activamente todos los sectores de la sociedad.

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