Muchas veces en el béisbol se confunde la jugada elemental obligatoria, con la estrategia.
Algunas definiciones de estrategia señalan que es el arte de preparar y dirigir las operaciones de forma inesperada. Otras indican que es el proyecto o programa que se elabora sobre determinada base para alcanzar el objetivo propuesto y que no solo se circunscribe a la guerra, la economía y el deporte, sino que se manifiesta constantemente en cualquier contexto social.
Tiene aplicaciones en todas las disciplinas deportivas, aunque en el béisbol esta palabra muchas veces está mal utilizada, fundamentalmente en la jugada de toque de bola de sacrificio.
No es estratégico tocar la pelota con corredor en primera o primera y segunda cuando no hay out en un juego cerrado después de la mitad del mismo, cuando viene, por ejemplo, a batear un jugador de la tanda de abajo, digamos octavo bate o un lanzador en las ligas en que estos batean.
Eso es una jugada obligada en la mayoría de los casos y que el contrario espera, ahí no hay sorpresa alguna.
Sin embargo, cuando un técnico después de un análisis determina ejecutar el mencionado toque de bola, en una situación no factible y sorprende al contrario ahí sí hubo una estrategia.
Un caso muy mentado sobre este tipo de acción de sorpresa para el enemigo fue el orientado por Servio Borges, director criollo, en la Serie Mundial de Béisbol efectuada en República Dominicana en 1969 y que fue determinante en la victoria cubana 2 carreras por una ante Estados Unidos, donde vistieron de héroes a Gaspar Pérez, Felix Isasi y Rigoberto Rosique.
En el octavo episodio Cuba perdía una anotación por cero ante el zurdo Larry Osborne, quien estaba intransitable cuando Lázaro Pérez abrió el capítulo pegando inatrapable, rápidamente salió Tony González a correr en la inicial, el toque de Rodolfo Puente a continuación para que bateara el lanzador y noveno bate llamó la atención del mentor de Estados Unidos de que no sacaran un emergente por el “Curro” Pérez y mandó a lanzarle.
Desconocía este hombre la calidad ofensiva del yumurino. Después de siete conexiones de foul, Gaspar le pegó una línea de hit con la que anotó Tony la del empate.
Pero todo no quedó ahí, lo más discutido vendría posteriormente, según nos cuenta uno de sus protagonistas, el camarero Félix Isasi Mestre:
“Después de mí venía Rosique, y él le bateaba lo mismo al zurdo que al derecho. Servio, que tenía mucha visión en el béisbol y sabía eso, decidió que yo tocara para sorpresa del contrario, pues había ya un out y estábamos regalando el otro.”
Como si estuviera de nuevo sobre la grama del parque de Quisqueya aquel 26 de agosto de 1969, Isasi rememora el lugar hacia donde dirigió el toque con el que Gaspar pasó a segunda y agrega:
“El director estadounidense al ver que venía a batear un zurdo ordena a Osborne que lance y es cuando Rigoberto le conecta la línea de hit algo movida al center con la que anota el ´Curro´.”
En esta ocasión el elemento de conseguir engañar al contrario, planificado por Servio Borges, funcionó y Cuba obtuvo el triunfo completado por una labor sensacional desde el montículo de Gaspar Pérez a quien en cinco entradas de relevo no le anotaron, permitió solamente dos hits, ponchó a cinco y no regaló base por bolas.






















