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Saturday 23 November 2019
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José Jacinto Milanés, el reencuentro necesario

Milanés encarna, si así puede decirse, la “matanceridad” absoluta (…). En muchos de los versos de Milanés (…) detrás del tono idílico se siente una idea fija, una obsesión: la obsesión de la pureza, que es, desde luego, la obsesión de la impureza. … la poesía de lo puro, de lo virginal e idílico, es el regalo invencible del obsedido Milanés, el sello de su candor provinciano y paradisíaco.

Cintio Vitier

José Jacinto Milanés vino a este mundo con una estrella que se apagó pronto, aunque no hizo falta más de 49 años para probar la excelencia de un hombre extraordinario que luego de más de dos siglos de su nacimiento aún ilumina la estela literaria cubana.

Actualmente el bardo es recordado en Matanzas, esperando que su legado se revitalice y así ofrecerle al poeta de las torturas idílicas un modesto homenaje por una vida entregada a los misterios más sublimes de esta ciudad.

Mesas de opinión, puestas en escena, espacios de lecturas y debates conformaron el programa del Premio Nacional José Jacinto Milanés, en la ciudad de Matanzas. Convocado en las categorías teatro para adultos y poesía, en el encuentro se reconoció la trascendencia de los más jóvenes exponentes de la dramaturgia y la literatura en Cuba.

La obra No mirarás, de Roberto Viña, destacó por la singular manera de enfocar el hoy de la sociedad cubana, según apreciaron Yunior García y Rafael González, miembros del jurado de teatro.

“El texto se basa en una investigación que desarrollo hace algún tiempo para una trilogía que se enfoca en la cuestión de las relaciones fraternas sobre un sector poblacional importante en Cuba, la tercera edad.

“Es esta precisamente la primera pieza completada que trata de exponer dichas problemáticas, pero que después asumirá caminos anecdóticos y fabulares distintos. Representa un premio que tiene un prestigio ganado, de una gran relevancia en el contexto nacional, aún más por rendir tributo a un gran poeta cubano, José Jacinto Milanés.”

En poesía mereció el beneplácito del tribunal el holguinero Edurman Mariño Cuenca por su libro De cúbito supino. “Se tomó en cuenta la calidad de los 19 poemarios del país presentados este año.

“En el caso del premiado, se trata de una propuesta con un tratamiento estético elevado, que le mereció tal reconocimiento porque es un texto excelente y renovador en la forma de contar, con unos dolores personales de los comunes y diarios que lo convierten en un poemario grandioso”, aseveró Maylan Álvarez, poeta e integrante del jurado de selección.

Durante la premiación se presentaron los libros ganadores del Premio José Jacinto Milanés 2016: Todos los hierros, de Sigfredo Ariel, y Medea en el Jardín, de Rafael González.

La mesa de opinión Dramaturgia cubana del siglo XXI: Poéticas, a cargo de Yunior García, Rafael González y Ulises Rodríguez Febles, también integró las conmemoraciones por el aniversario del fallecimiento del poeta matancero.

“Me parece que es muy importante una nueva edición del Premio Milanés porque es una manera de recordar cada año la fecha de la muerte del poeta y dramaturgo nuestro, a quien Matanzas y la historia del teatro y la poesía cubana le deben mucho.

“Tuvimos la oportunidad de teorizar, dialogar, polemizar y reflexionar sobre el teatro contemporáneo cubano, sus influencias internas y externas, las diferentes poéticas, los cánones existentes hoy y cómo los especialistas y autores ven su futuro dentro del panorama cultural.

“Es un acercamiento a las dramaturgias que crean las nuevas generaciones dialogando con sus antecedentes que son imprescindibles y esenciales para entendernos hoy y comprender el futuro”, consideró Ulises Rodríguez Febles, dramaturgo y director de la Casa de la Memoria Escénica.

A propósito del encuentro el poeta José Manuel Espino se refirió a los novísimos como una generación en constante búsqueda del realismo sucio, de las expresiones poco convencionales, poseedora de una madurez superior y una potente conciencia de su escritura subversiva, heredera y a la vez reformadora de los cánones del teatro nacional.

Yunior García explicó que es absurdo limitar los dramaturgos a espacios temporales, los de hoy dialogan con los maestros de un arte, catalogado por él como el más franco de todos. “Hacia allí precisamente se enfoca nuestro trabajo y seguimos buscando, porque la nuestra es una generación que aún no se ha encontrado, pues ha comprendido que lo interesante es continuar indagando por hallar su sello, su poética individual”, agregó.

El teatro coreográfico de Yadiel Durán y Teatro de Las Estaciones, bajo la dirección de Rubén Darío Salazar, retomaron la obra Cuatro, aproximaciones a personalidades de la cultura cubana, una puesta en escena aplaudida por la crítica especializada y por el público asistente a la sala Pepe Camejo desde su estreno, en enero de este año. El espectáculo constituye un canto a la Patria, desde las realidades y problemáticas existenciales de figuras imprescindibles como Rita Montaner, Haydée Santamaría, Ernesto Lecuona y el propio Milanés.

Auspiciado por la Unión de Escritores y Artistas en Matanzas, la Dirección provincial de Cultura,  el Centro provincial del Libro y la Literatura, la Casa de la Memoria Escénica y la Casa de las Letras Digdora Alonso, el encuentro apuesta por mantener vivo el espíritu de José Jacinto, desde las renovadas poéticas de los más jóvenes artistas, estimó el poeta y dramaturgo José Manuel Espino.

“Milanés es el mito matancero que más ha perdurado y Matanzas es una ciudad que se alimenta de sus leyendas. Existe una tradición riquísima de poetas que han apostado por esa imagen melancólica, ese retraimiento, esa distancia y nostalgias que se notan mucho en la poesía no tan contemporánea y la última que se ha escrito en Matanzas.

“En la dramaturgia también sucede porque hay que valorar a Milanés como el intelectual completo que fue. En ese campo esta ciudad avizora cambios todo el tiempo, una característica que también marcó la obra de Milanés en el teatro. Es esta una ciudad que, pese a no detenerse, sigue con una mirada de extrañamiento, de emoción muy particular y de un romanticismo que nos ha signado a los matanceros.

“Bienvenido sea entonces y siempre Don José Jacinto y qué bueno dejarle una rosa y que esa rosa sea el pensamiento de los intelectuales matanceros alrededor de su obra.”

La jornada Premio José Jacinto Milanés permite revisitar cada año el invaluable legado del romántico matancero, aun cuando su exquisita obra es un enriquecedor acervo perenne en la cultura cubana, precisó Rodríguez Febles.

Su influencia como autor de la primera obra antimonárquica de Cuba, El Conde Alarcos y El negro alzado, el primer poema antiesclavista de la literatura cubana, realza su impronta hasta los niveles donde el patriotismo también desempeñó un papel decisivo en la repercusión que alcanzó y con la cual trascendió su época hasta perpetuarse en las letras cubanas.

“Es increíble porque, a pesar de que hemos hecho más visible su faceta como romántico y de alguna manera se ha perdido la brújula sobre su labor, en todo momento él se reafirma como un poeta que exploró zonas sociales de su tiempo que cuestionó como nadie.

“Se pronunció en cuanto al movimiento social, la discriminación racial, la prostitución, temas complejos de abordar en todos los contextos, pero sobre todo en ese tiempo. Subvertía lo que se esperaba de la imagen del poeta en lontananzas que hemos detenido. Él fue mucho más allá.

“En su teatro incluye movimientos muy específicos que trascienden ese ser etéreo para mostrarnos su inspiradora cubanía. Esa identidad es la que defiende en sus obras y resulta notable en ellas. Solo que Matanzas ama su leyenda y es difícil mover esa imagen que se ha perpetuado en la tradición.

“Fue un hombre perfomántico por su personalidad y su obra y supo crear una devoción por el exquisito hacer de la palabra desde la perspectiva de romper con lo convencional al entrar en zonas perturbadoras y eso también nos seduce, por lo que el llamado es a rescatar esa faceta menos conocida del poeta. Ese es otro de los desafíos de la UNEAC al celebrar la jornada Premio José Jacinto Milanés.”

Tal vez por la sutileza persistente de los románticos empedernidos, Milanés regresa cual Ave Fénix que renace entre sus cenizas, con la esperanza de que esta vez su espíritu no nos abandone y su alma enamorada deambule eternamente observando, de codos en el puente, a esta deliciosamente implacable ciudad que le dio y le quitó todo.




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