Desde su nacimiento la ciudad de Matanzas estuvo signada por el deseo de su conservación. Cuando aún en la urbe no iluminaban los destellos de una economía fuerte y esta era una aldea pobre del siglo XVIII, los matanceros apostaron por mantener el trazado urbano con que había nacido la villa en 1693, “estructura reconocida hoy como la séptima maravilla de la arquitectura cubana del siglo XIX”, según valorara el Conservador de la Ciudad, Leonel Pérez Orozco.
El hecho de no modificar nunca el canon moderno que la sitúa entre las demarcaciones más bellas del país y una de las que mejor conserva sus valores patrimoniales dentro del contexto latinoamericano, se convierte a la vez en una fortaleza y un reto.
En medio del complejo proceso de restauración en el que se encuentra inmersa, como parte de las acciones del Plan Matanzas 325, encaminado a su rehabilitación con vistas al aniversario de su fundación en el venidero 2018, mantener el espíritu renacentista cuya luz bautizó a la Atenas de Cuba significa el mayor de los desafíos en la actualidad, consideró la filóloga Alicia García Santana, Doctora en Ciencias del Arte.
“Cuidado con las modernizaciones, no la rompas, no la modifiques. Cuando tienes un tesoro que ha llegado a ti gracias a la historia, las circunstancias o por herencia familiar tienes que preservarlo. Para hacer cosas nuevas tenemos toda la provincia y toda Cuba.

Plano de fundación de la ciudad de Matanzas, 1693, elaborado por Juan Herrera y Sotomayor. Fuente: Sala I, Museo Palacio de Junco, Matanzas
“No podemos restar originalidad a un ejemplo excepcional tipológico y estilístico en arquitectura y urbanismo para insertarle qué; ¿quién se atreve a competir con este tesoro? Por malas prácticas se construyó en la Calle del Medio entre Santa Teresa y Ayuntamiento, la tienda Variedades que compite con el espacio histórico tradicional. A mí que me perdonen pero eso es un adefesio de cristal que nada tiene que ver con esta maravillosa ciudad.”
Lo cierto es que, por razones de economías exiguas, conciencias aún más limitadas e infructuosos, aunque siempre bien intencionados, intereses, durante demasiados años esta ciudad navegó por una laguna pasmosamente imperturbable hasta que por fin, hace unos pocos meses, comenzaron a visualizarse algunos intentos y obras en reconstrucción.
No obstante, la realidad existente hasta ahora, dada por la dilación en la ejecución de proyectos que parecen no acabar nunca y una deprimida y silenciosa vida cultural, entre otros factores, han determinado que en Matanzas no se desarrolle la variante tan necesaria del turismo de ciudad, estrategia que contribuiría en el futuro a la solvencia económica de las acciones de restauración del centro histórico, Monumento Nacional desde el año 2013.
“Hay que cualificar los espacios urbanos con otro tipo de propuestas. Durante muchos años por encima de Matanzas se le da dado prioridad a las inversiones en Varadero y la ciudad se ha quedado sin refuncionalizaciones.
“Este proceso no se desarrolla por voluntad, sino mediante una estrategia con prioridades establecidas, planes, recursos y cronogramas. Se complejiza aún más porque tiene que tomar en cuenta los problemas y deseos de la población.”
La especialista considera que la creación de la Oficina del Conservador, el 29 de octubre de 2014, constituye un paso decisivo en el ordenamiento y orientación de los proyectos, su ejecución y alcances y en pos de aunar voluntades para lograr la deseada rehabilitación de la Ciudad de los Ríos y Puentes.
“Yo me siento muy optimista porque el primer paso, que costó mucho trabajo alcanzar, fue la creación de la Oficina. Hoy está conformada por un equipo de profesionales capaces y dispuestos a dar la vida por Matanzas.
“Creo que es imprescindible la unión de todas las fuerzas apoyando el trabajo de conservación en una ciudad que tiene tantas deudas acumuladas como esta. Es entendible que todos quieran ver resueltos sus problemas, pero eso a veces no es posible. Todos los que vivimos o trabajamos en un centro histórico tenemos que contribuir a su conservación.
“Es necesario preparar, poco a poco, plazas y espacios determinados ara incrementar el uso turístico de la ciudad y que, de ese modo, ingrese recursos para su rehabilitación. Tampoco se puede pensar que todo estará listo en unas cuantas semanas. Este es un trabajo de mucho tiempo y de muchas personas, pero se logra.”
Alicia García Santana, ferviente amante de las riquezas patrimoniales matanceras, prepara un libro con Ediciones Matanzas en el que expone los motivos que convierten a esta en una ciudad única dentro de la isla. Matanzas, primera urbe moderna de Cuba será un regalo a la Atenas de Cuba en su 325 cumpleaños.
“Nos basamos en el análisis de los modelos urbanos regulares, hasta llegar al de Matanzas que se puede considerar ortodoxo, clásico, de academia. Esta ciudad se encuentra dentro de una categoría urbanística de alto calibre.
“Matanzas fue la primera creada con el ideal de la modernidad y además, resalta su historia posterior. No se trata solo de que fue trazada de esa manera, es que a pesar de que la ciudad era una aldea en el siglo XVIII, mantuvo el trazado y nunca lo modificó.”
El libro revela categóricamente las riquezas patrimoniales de la ciudad, elementos que la distinguen como una de las más sobresalientes en el contexto cubano e internacional. Producto de varios años de investigación, Matanzas, primera urbe moderna de Cuba muestra una excelente visualidad con diseños atractivos que logran captar el espíritu de la matanceridad.






















