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Saturday 23 November 2019
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Leopoldo Romañach, un salón para pensar el paisajismo cubano

46 fueron las propuestas visuales que concursaron en la vigésimo segunda edición del Salón de Paisaje Leopoldo Romañach. El Fondo Cubano de Bienes Culturales otorgó el primer premio del certamen a la obra Paisaje, del joven artista Leonel Cobo Imás, por pensar el género como pretexto para establecer otros diálogos que amplifican las relaciones entre el arte y su recepción y activar su capacidad generadora con una visualidad contemporánea, según consta en el acta del jurado.

“Estoy muy influenciado por la obra de René Marín y siempre me ha llamado la atención el paisaje. Nací en el campo, en el poblado de Güines, que es la tierra que me ha inspirado y lo que me identifica. Por otra parte la línea que más he explorado es el surrealismo. Trabajo mucho la parte intimista del ser humano, que queda reflejada en el propio paisaje.”

Vencedores de tormenta, de Julio Díaz Fleitas, también sobresalió entre las piezas en competencia. Se trata de una obra que resalta la fortaleza espiritual y conductual del pueblo cubano, con importantes referencias a la identidad matancera.

“No soy paisajista. Este es un trabajo que había realizado con anterioridad que tiene que ver con el paisaje urbano. Aborda elementos que identifican a Cuba, esencialmente la resistencia. Me inspiró el paso del huracán Irma y la fuerza con que el pueblo enfrentó los devastadores daños.

“En el cuadro aparecen los puentes, estructuras identitarias de la ciudad de Matanzas, se aprecia a Martí en un carro de hojas verdes, como describe en uno de sus Versos Sencillos. También está presente la libertad representada desde la imagen de la mujer desnuda.

“Es muy  significativo en el óleo un hombre que tira de un bote; quienes conocen la historia de Matanzas comprenderán que no tiene nada que ver con el fenómeno de la emigración sino, más bien, quiere decir que nosotros mismos somos capaces, desde adentro, de resolver cualquier problemática que se nos pueda presentar, también se relaciona con la vida intrarríos de la urbe.”

El proyecto de curaduría estuvo integrado por pinturas, esculturas y fotografías que aúnan los más diversos lenguajes expresivos de la historia del arte.

Paisajes clásicos arraigados a la producción pictórica del siglo XIX y principios del XX dialogan con las composiciones naif, surrealistas, neo-expresionistas y con propuestas aún más contemporáneas y transgresoras que se insertan en el fenómeno de la llamada Nueva Pintura, donde los artistas aprovechan las ganancias del fauvismo francés, arte kitsch, el pop art y el badpainting y abogan por el mero deleite estético que emana de la propia acción de crear y concebir la obra de arte.

La profesora Julia Grecia Portela, miembro de la Asociación Internacional de Crítica e integrante del jurado, explicó los requisitos que, junto al caricaturista y pintor Manuel Hernández y el reconocido ceramista Osmany Betancourt, valoró para la selección de los premios.

“La calidad, desde el punto de vista morfológico y conceptual, es decir, lo que cada uno pretendía reflejar a partir de la experiencia del paisaje como género. La novedad de los lenguajes pictóricos, con propuestas visuales “sui géneris”, profundas y filosóficas en muchos casos.

“En esta edición resalta una participación más significativa, pero aun no estamos satisfechos porque falta convocatoria para que los creadores que aportan cambios dentro de esta expresión con grandes influencias en Matanzas, estén presentes aquí.

“Estamos abriendo las puertas y ganando espacios y eso deviene estímulo para los artistas que tienen la oportunidad de experimentar nuevos proyectos y experiencias de todo tipo a partir de su relación con el paisaje.”

Asimismo, reconoció la necesidad de expandir los horizontes conceptuales de las artes visuales contemporáneas, sobre todo en el paisajismo.

“La visión y la tradición del paisaje en Cuba fue determinante durante el siglo XIX y principios del XX, por medio de la enseñanza artística, de la labor de la Academia de Bellas Artes. Sin embargo, la visión que se ha continuado en la mayoría de los casos es desde la visión más moderna del tratamiento del tema.

“Poco a poco esta experiencia debe amplificarse en formas de hacer, discursos estéticos. Para ello los cultivadores y defensores del paisaje como género deberán indagar en los cambios que se produjeron en el siglo XX y lo que va del XXI. Tendrán que apropiarse de esas concepciones como herramientas para no continuar desarrollando el paisaje tradicional en el presente.”

Las instituciones culturales del territorio también entregaron sus reconocimientos. La galería Génesis ponderó a Orlando Silvio Silvera por su obra Madre Naturaleza. Días grises, de Frank Cobo Blanco, obtuvo premio de la Asociación Cubana de Artesanos Artistas, que también destacó a Paisaje y a Sueño de Papel, de Roberto Álvarez Pozo, merecedor igualmente, del galardón del Consejo provincial de las Artes Visuales.

Casa de las Américas, por su parte, distinguió a Benjamín Alain Valdés, por Calle Cuba, mientras que ARTEX S.A. lo hizo con la pieza Triunvirato vs Triunvirato, de Gilberto Brito Medina.

La galería Espacio 34, de Varadero, abre sus puertas a los artistas que defienden el paisaje como temática esencial en sus obras, una línea discursiva que cuenta con una vasta tradición y excepcionales exponentes en la provincia de Matanzas.




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