El decimista, poeta e improvisador Emiliano Sardiñas ha recorrido la Isla con la luz de su palabra y el verso. Por su manera de ser afable y sencilla conversa con las personas en la calle, transita las provincias como los cubanos “de a pie” y hace galas al seudónimo que por años lo identifica: el Poeta de la Mochila.
Así, de manera inesperada, lo sorprendimos en la ciudad de Matanzas y decidió compartir historias acerca de su vida y los lazos que lo unen a esta tierra. Con su estilo coloquial Sardiñas cuenta:
“Matanzas, de cierta manera es mi casa. Yo nací en un montecito, en un montecito no, en el fin del mundo (Realengo 18); ya tenía 18 cuando salí de ahí para la secundaria de Jagüey Grande, imagínate, me sentía como si me hubieran sacado de una selva para la ciudad y aquí en Matanzas hice la enseñanza secundaria, el politécnico y seis meses de mi servicio militar en el Regimiento La Paloma.”
- ¡Cuántos recuerdos que ahora vienen a la memoria!, ¿verdad?
“Sí, me da mucha nostalgia pasar por las escuelas, verlas nuevamente; después de ese tiempo siempre he estado vinculado a esta urbe. Viví en Limonar, en Santa Marta y en Jagüey Grande. En ese entonces fui de Matanzas hasta La Habana con mi mochila al hombro a hacer la televisión.”
- ¿Cree que el desarrollo del verso y la controversia en esta urbe ha sido satisfactorio?
“Claro que sí, Matanzas es una cantera inagotable de poetas improvisadores y no improvisadores. La provincia resulta un baluarte en la tradición campesina, desde aquí han salido grandes figuras como Sergio Mederos, Irán Caballero y Orismay Hernández, entre otros. La semilla está aquí. También creo que es muy bueno el trabajo que hace la Casa Naborí como centro cultural. Quisiera resaltar que tuvimos una época de oro con el trabajo de “Wicho” y otras personalidades, pero que esa historia y sentir continúan latentes en cada uno de los matanceros que cultivan el verso.”
- Lo veíamos durante la etapa veraniega en el programa La Colmena TV, ¿qué experiencias nos pudiera transmitir de su participación en el espacio?
“La Colmena TV fue una aventura por la cual yo aposté y estoy feliz de haberlo hecho; primero, porque tengo vínculos desde hace muchos años con La Colmenita, casi desde antes de que comenzaran como proyecto; recuerdo que una vez conversando con Carlos Alberto Cremata, en el año 90, me dijo: ´Si me dan una sede voy a mover el mundo´ y lo movió.
“Un día Tín me llamó y me dijo que tenía una idea para grabar un programa y me explicó que necesitaba mi presencia, que no estuviera fuera de Cuba desde julio hasta septiembre y le pregunté: ¿Tú cuentas conmigo? Me respondió rotundamente que sí y yo le dije que tenía viaje para Colombia; muy apenado me contestó que así no podía ser y le dije: Amigo le estoy diciendo que tenía. Si tú cuentas conmigo, entonces yo sin dudarlo seré parte de La Colmena TV.
“Suspendí el viaje a Colombia, otro proyecto en República Dominicana y me metí en los dulces panales de La Colmena, eso fue una experiencia maravillosa, cada niño era una historia, fue realmente increíble el desarrollo, lo que ellos avanzaron, porque los pequeños entraron con ideas para la actuación, el canto, el baile y finalmente todos tuvieron que interpretar las distintas manifestaciones. En mi caso lo disfruté muchísimo y espero que se vuelva a repetir.”
- Ante la pregunta de qué cree que le resta por hacer a más de 20 de vida artística Emiliano suspira, piensa y con mucha astucia responde:
“Siempre hay cosas por hacer, pero si pensara en solo una, pues quisiera ir al cosmos.”
- En esta oportunidad parte desde Matanzas hasta el cosmos y se despide con una improvisación:
Desde Matanzas, mi cuna
que olvidar nunca podría
me dijo un maestro un día
que siempre estaba en la Luna.
Desperté y fue mi fortuna
descubrir este sendero
en el arte decimero
y después de mi estudiar
salí al mundo a caminar
como todo un matancero.






















