El Coloquio Internacional Centenario de Pérez Prado comenzó este 8 de diciembre en la ciudad de Matanzas con la participación de prestigiosos investigadores de la vida y obra del reconocido como Rey del Mambo. El encuentro pretende motivar intercambios, opiniones contrastantes y polémicas relacionados con la aparición y desarrollo del género, que enriquezcan una historia musical iniciada en Cuba y que continuó en México.
La cualidad de Dámaso Pérez Prado (Matanzas, 11 de diciembre de 1917-México, 1989), más allá de ser o no el creador de este popular ritmo considerado por muchos estudiosos entre los más importantes e influyentes del pentagrama nacional durante el siglo XX, fue resaltada por el renombrado intelectual cubano Radamés Giro.
El especialista, autor del Diccionario Enciclopédico de la Música Cubana, se refirió también a las influencias de la cultura matancera en las composiciones de Pérez Prado, principalmente las sonoridades afrocubanas como la rumba y a la importancia que tuvieron sus conocimientos de armonía, de las técnicas más avanzadas de la composición en esa etapa y sus estudios de la música clásica para el posterior desarrollo de sus obras con eminente aliento sinfónico.
Durante la jornada del viernes la Casa de la Memoria Escénica acogió igualmente la ponencia Pérez Prado y los reyes del mambo, de Rafael Lam, y el reestreno del documental ¿Quién inventó el mambo?, de la realizadora de televisión Gloria Torres.
En la tarde, Iván Restrepo, amigo personal de Dámaso Pérez Prado, inauguró el ciclo de filmes con música y actuaciones del inigualable músico matancero. Estas producciones cinematográficas, esencialmente de nacionalidad mexicana, se presentarán todos los días durante las jornadas del coloquio. El estudioso también donará a la institución, miembro de la Red Iberoamericana de Archivos, materiales inéditos del distinguido compositor y más de sus 300 grabaciones, con los cuales abrirá el fondo dedicado a su obra.
Otras ponencias versaron sobre los conciertos escritos por el polémico artista y su faceta como hombre espectacular, desde el sentido perfomántico de la palabra y el carisma de quien en una entrevista a propósito de la invención del mambo declaró que su objetivo fue “hacer la música cubana más accesible para el público extranjero”. Lo cierto es que su repercusión musical alcanzó a Estados Unidos, Japón, países europeos y del contexto latinoamericano, con millones de copias de discos vendidos en cada uno de ellos.
Esa cosa loca, variaciones dramático-danzarias a ritmo de mambo fue el homenaje que ofrecieron Yadiel Durán y Rubén Darío Salazar, al frente de Teatro Coreográfico y Las estaciones, respectivamente; mientras que el estreno de Yo soy el rey del mambo, a cargo de la compañía independiente mexicana Conjuro Teatro, sucedió en horas de la noche en la Sala Papalote, con reposición hoy (8 y 30 de la noche) y mañana (5:00 de la tarde).
El Coloquio Centenario de Pérez Prado proseguirá este sábado con presentaciones de audiovisuales y libros, conferencias magistrales, ponencias y paneles y culminará el domingo con una competencia de baile entre niños y un megaespectáculo en la Sala de Conciertos José White, de la ciudad, en las vísperas de los cien años del Rey del Mambo, considerado uno de los más importantes exponentes de la música cubana a nivel internacional.






















