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Sunday 13 October 2019
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Canadá y Cuba intercambian en el campo del béisbol

Al estilo y ritmo de los niños y adolescentes tuvo lugar al cierre de enero último y principios de febrero en curso el Encuentro Deportivo Cultural entre el Proyecto Infantil Comunitario Maravillas de la Infancia Cultivador de Sueños, del matancero barrio de Versalles, y jóvenes canadienses del proyecto Viajes de Buena Voluntad.

Conocimiento y amor por el deporte son algunos de los valores que se fomentaron en este choque donde participaron miembros de las categorías del béisbol sub diez, sub trece y sub dieciséis, las cuales defendieron con orgullo la cultura de ambas naciones.

“Mediante el encuentro realizado en el 2017 con equipos femeninos, quedó pendiente un tope con los masculinos. Por tal motivo lanzamos una convocatoria para los niños de la comunidad, ellos mismos se fueron sumando y luego conformamos los conjuntos.”

Precisiones de Regla María Cuéllar, instructora de Maravillas de la Infancia, quien más adelante explicó:

 “Los canadienses tenían primero un encuentro con otros equipos, ellos llegaban a nosotros por la parte cultural, entonces surge la idea de insertar el proyecto al encuentro deportivo y es ahí cuando se funden deporte y cultura.”

De la mano de sus familiares, entrenadores y glorias deportivas del país norteño, estos pequeños realzan el valor del juego de los strike y las bolas, e intercambian con niños cubanos esta pasión que los hermana y a la vez distrae sanamente.

Al respecto Radio 26 conversó con Denis Woodworth, fundador y presidente del proyecto canadiense Viajes de Buena Voluntad:

“Siete años atrás estuve aquí como turista para conocer la cultura de este país, visité varias áreas y presencié la necesidad de equipamiento que tenían los niños para jugar béisbol a pesar del talento natural que tienen; yo he sido entrenador de pelota por 30 años y para mí estas cosas son notables.

 “Lo más importante para nosotros es que continúen las relaciones, el intercambio y apoyo que ha existido por más de 50 años entre Cuba y Canadá y que los niños cubanos y canadienses aprendan cada uno de los otros desde el punto de vista deportivo, cultural, social. Una oportunidad que los de mi generación no vivimos.

“Tuvimos tres equipos de niños cubanos que vinieron a Canadá y las personas se asombraron de las aptitudes que poseen y las muchas ganas de jugar que tienen. Eso para nosotros es asombroso.”

Cristian David Suárez Sarmiento, de la escuela primaria Mártires del Goicuría, uno de los niños que participan en este encuentro, asegura que es una experiencia maravillosa y que lo más importante es disfrutar de ese momento.

“Me gustaría que cada niño tuviese un guante, un bate y una pelota para que pueda jugar con sus padres, sus hermanos y amigos, esa es la razón por la que estamos aquí.”

Estos tres encuentros realizados en terrenos del politécnico industrial Ernst Thaelmann, en la empresa Rayonitro y en la rotonda de la Vía Blanca concluyeron con victoria de tres a cero para los de casa, destacándose los de la categoría sub diez.

Cada uno de estos choques, efectuados en espléndidas tardes invernales, más que duelos deportivos entre dos proyectos comunitarios resultó una fiesta para los vecinos de Versalles que disfrutaron con cada lanzamiento, batazo o carrera anotada.

Así se demuestra una vez más que el deporte y la cultura rompen cualquier barrera política, ideológica y hasta idiomática establecida entre las naciones.

A pesar de los escasos recursos, el talento y la pasión de nuestros niños se imponen. Muchas gracias a la delegación de Canadá por compartir esta experiencia que engrandece la pasión por nuestro deporte nacional.



Estudiante de Periodismo


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