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Sunday 13 October 2019
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Un guajiro llamado Abel

Casi en medio del terraplén polvoriento que a la vista pueda parecer Tomeguín, está la casa de Abel María Rodríguez Palacio. Solo hay que seguir el rastro de los mameyes para comprender que se entró en la finca de igual nombre. Y es que este guajiro apenas se nota en medio de aquella tierra donde el único espacio libre y disponible es el cielo.

Abel es usufructuario de más de dos hectáreas y asociado a la Cooperativa de Producción Agropecuaria (CPA) Alberto Delgado Delgado, en el municipio de Perico. A lo largo de sus casi seis décadas ejerció muchas oficios, pero donde su alma encontró serenidad fue en el trabajo duro, ese que de sol a sol se realiza en el campo.

“Yo empecé aproximadamente hace siete años en esta finca, todo era monte. Me dedico a la producción de cultivos varios, específicamente las hortalizas, que se me dan bien y tengo buenos rendimientos.”

En la finca El Mamey hay calabaza, pepino, frijol, tomate, ají pimiento, maíz, piña, plátano y 17 especies de frutas. Abel no espera a que la tierra se ponga ociosa.

“Una jornada mía aquí son más de doce horas. Para tener la finca en las condiciones en que está hay que trabajar noche y día, no es menos cierto. Mírala, yo creo que está organizada y bastante bonita, todo cubierta, al año me paso de los cien mil pesos y si tuviera más tierra aportaba más.” 

El guajiro pasó varios cursos en la Estación Experimental de Pastos y Forrajes Indio Hatuey, por eso no es difícil darse cuenta del manejo agroecológico en sus tierras. No obstante, viejos anhelos rondan la cabeza de este hombre.

 

“Yo quisiera que me visitaran más y que el mundo conociera cuánto se está haciendo en Cuba en medio de este bloqueo de los Estados Unidos.”  

Abel es más terco que un mulo… y arranca una vez en semana con un carretón lleno de hortalizas para entregarlas a la CPA. No entiende de arreglos por la izquierda, todo lo que se produce ahí se le vende al Estado.

“La atención por parte de la organización de base de la cooperativa es intachable, yo aporto el ciento por ciento de mis producciones, no tengo desvío de recursos ninguno, estoy siguiendo ese legado que nos dejó nuestro Comandante Fidel Castro.” 

Abel María Rodríguez Palacio no es un guajiro de pura cepa, pero su dedicación hace honor a esa frase martiana de que si el hombre sirve, la tierra también.

  • Fotos de la autora




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