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Monday 21 October 2019
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La ancianidad: un nuevo momento para vivir

…”Después de dar años a la vida  es necesario dar vida a los años”…

En Cuba para el año 2020, una de cada cinco personas habrá atravesado el umbral de la tercera edad. Esta etapa constituye una fase en el desarrollo del sujeto, que asume nuevos retos y caminos.

El adulto mayor es un individuo que tiene ante sí un nuevo mundo por descubrir, los estereotipos y mitos en torno a esta fase no ayudan en su tránsito.

Conocer en profundidad las características de esta etapa y los cambios que implica en el orden social, biológico y psicológico nos ayudará a comprender sus dimensiones.

La vejez, ancianidad, adultez, es un proceso biológico, físico y psicológico que afecta a todos los seres humanos. Algunas personas piensan que es el fin de la vida, y en parte tienen razón es el fin de la vida, tal y como la conocemos, pero es también el comienzo de una nueva fase, que nos pone como meta no perder las ganas de vivir.

El diccionario de la Real Academia Española  define la palabra viejo como aquella persona que cumplió 70 años, sin embargo, la edad de comienzo de esta etapa depende de las percepciones de las distintas culturas.

El envejecimiento y la vejez dependen del contexto social en los que el individuo se desarrolla como la organización familiar, las estructuras económicas y políticas, además de las diversas creencias religiosas.

Envejecer es una parte del ciclo vital, comienza en el momento de nacer.

La Tercera Edad se caracteriza por cambios corporales externos e internos tales como: La pérdida de espesor y elasticidad en la piel, degeneración de la capacidad de memorización y aprendizaje a medida que las células mueren, y mayor lentitud de reacción ante los estímulos, entre otros.

Desde el punto de vista social hay una pérdida del papel social y familiar. El adulto mayor, pierde progresivamente su autoridad dentro del seno familiar, ya sea por el grado de independencia de los más jóvenes, o por la dependencia económica de los ancianos.

Hay que tener en cuenta que en esta etapa de la vida se incrementa el temor a lo desconocido, y la familia como red social primaria debe ser esencial, fundamentalmente como primer recurso y último refugio.




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