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Thursday 12 December 2019
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Gracias, Dora…

Hoy Dora Alonso cumple 17 años de ausencia. Desde pequeño, escuchar su nombre era pensar en libros repletos de colores y sonrisas. Era querer traspasar las vidrieras de la Calle del Medio para jugar desde el sitio donde siempre sonreían los muñecos de papier maché. Era obligar a una abuela fingir ser ella para inventarse un poco mejor el cuento de la pasada noche.

Gracias a El cochero azul, todavía muchos insistimos en atravesar Pueblo Nuevo en coche. Y si el tiempo no apremia, dejamos ir las abarrotadas guaguas solo para escuchar el tac-tac del trote o el aroma campestre del animal; todo para perder un rato la cabeza con aquella poesía de los eternos baches y los sueños pendientes.

Gracias a Pelusín, uno siente seguridad de que, más allá del rostro dibujado, cada títere tiene alma y que el titiritero es solo un monigote. Por eso, quizás, los niños en Cuba guardan como tesoros sus viejos muñecos, hasta que la vorágine del destino les quita tiempo para escuchar sus consejos y tienen que alejarse un poco. Pero no hay viejo más feliz que el que encuentra, décadas más tarde y untado en polvo, a su amigo de trapo.

Gracias a Guille los niños de mi generación nunca sintieron pena de ser felices sin más tecnología que la imaginación, la esperanza y la certeza de no tener que esperar años para convertirse en grandes; grandes de los que saben regresar a la pequeñez y que, sin darse apenas cuenta, se pasan la vida en ese mágico ir y venir, que permite, incluso teniendo arrugas, soñar con duendes.

Su nombre completo era muy largo: Doralina de la Caridad Alonso Pérez; por eso, conociendo la sencillez de la infancia, Dora tuvo que firmar cada vez más pequeño y, en momentos en que no podía simplificar más el asunto, terminó haciéndolo como D. Polimita.

Hoy, cuando se cumplen 17 años de muerte de la escritora matancera, lo menos que usted puede hacer, si es padre, es leerle aunque sea uno de sus párrafos a su niño. Pero, si eres un pequeño, sí tú, quien me escuchas, cuando mamá o papá te lleven a la escuela, hálale de la mano y pídele que te diga, por favor, quien fue Dora.



Estudiante de Periodismo


One thought on “Gracias, Dora…

  1. odalys

    Mario Ernesto tiene el raro privilegio de contar la historia sin aburrirnos. Juega con los giros de la dramaturgia como pocos de su generación. Espero con gusto cada propuesta, mientras un hálito de esperanza aguarda. Confío en que se graduará y lo tendremos en la nómina de nuestro multimedio.

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