Zonas Wi-Fi en Matanzas: Por una navegación segura (+ Infografía)

Las zonas wifi, uno de los servicios implementados en los últimos años, tienen un significativo impacto en la vida cotidiana del cubano.

Desde hablar con familiares lejanos, jugar en red o simplemente sumergirse en la Internet son algunas de las posibilidades que ofrece esta tecnología en Cuba, donde cada vez son más aquellos en contacto con dicha novedad que ya hoy es casi cotidiana.

Pero junto a los navegantes principiantes, existen quienes buscan aprovecharse del sudor ajeno para ganar beneficios desde la ilegalidad, a expensas del desconocimiento de gran parte de la población sobre las normas básicas para navegar con seguridad en estos lugares públicos.

Desde los parques de Matanzas

Sentado frente a la Vigía, Felipe es uno más de los matanceros que se toman un momento para conectarse al internet y hablar con sus amistades. Sin embargo, en esta ocasión no ha podido conectarse pues su conexión constantemente se cae o si no le da en uso. Tras muchos intentos y dolores de cabeza, logra entrar, solo para ver su saldo en cero. Ha sido robado.

Experiencias similares se repiten no solo en Matanzas, sino por todo el país en diferentes cuantías, y no son los únicos ejemplos. Algunos incluso pasan desapercibidos al achacársele a la mala señal o al descuido propio.

“Entre las principales contravenciones que se producen en las zonas wifi se encuentran la provocación de interferencias para imposibilitar la conexión, el empleo de software para obtener credenciales de poca fortaleza, y la más empleada: la creación de redes wifi falsas, suplantando a wifi-Etecsa, para obtener las credenciales del usuario y así apoderarse de su saldo para transferirlo o emplearlo”, explica a este medio Carlos Vázquez Zamora, representante de la Oficina de Control Territorial del Ministerio de las Comunicaciones y la Informática en el territorio.

Según declaraciones brindadas por Etecsa en su página oficial, esta estafa en particular permite a los defraudadores o hackers, como quiera llamárseles, proyectar un portal Nauta con la misma imagen del portal oficial, pero este es solo una pantalla pues por detrás corre una aplicación informática que toma y registra las credenciales de usuarios. Al ingresar a este sitio falso no es posible acceder a Internet y la persona sigue intentándolo hasta recibir la señal de Etecsa, percatándose entonces de que su cuenta se encuentra en uso desde otro dispositivo.

Barato que cuesta

Estos espacios también se prestan para otras estafas, algunas de ellas, incluso con el conocimiento y consentimiento de cada uno de los involucrados. “Una de las infracciones más comunes consiste en la provisión de servicio a través del programa Connectify, el cual permite convertir una estación como punto de acceso, al cual se pueden conectar otros dispositivos para, de esta manera, compartir el acceso a Internet y abaratar la conexión”, asegura Vázquez Zamora.

Sin embargo se trata solo de apariencia pues esta conexión ni es segura ni tiene la calidad que Etecsa ofrece, al ser dividido el ancho de banda de un usuario. También en muchas ocasiones estos personajes utilizan cuentas Nauta robadas para negociarlas con usuarios legítimos.

“Si bien compartir la wifi no resulta ilegal ni prohibido, sí lo es comercializar ilícitamente un servicio violando los términos de su contrato”, continua el especialista de comunicaciones.

En todos estos casos la falta de una cultura de navegación y la baja percepción de riesgo de los usuarios al conectarse constituyen males de fondo. Y aunque nada justifica el robo, hay mucho que los usuarios pueden hacer para cuidarse, y a su bolsillo.

Para navegar seguro

Para proteger a sus clientes, la empresa ha tomado una serie de medidas para asegurar las conexiones, pero en este servicio los usuarios tienen la responsabilidad de proteger sus cuentas, y este es un tema pendiente.

“Ante el aumento de las infracciones y como parte de las acciones para garantizar una conexión segura desde los sitios públicos wiffi, Etecsa ha implementado certificados de seguridad acordes con los estándares internacionales en el Portal de autenticación Nauta, y en los navegadores que se utilizan con frecuencia en los diferentes dispositivos. Sin embargo, estas medidas no son suficientes ante el robo de credenciales.

“Algunas recomendaciones consisten en aspectos básicos como no compartir su contraseña, conectarse solo en los sitios oficiales y no usar claves débiles. Otras más específicas, pero de fácil uso son verificar la dirección web del portal de autentificación, la cual debe comenzar con https, o que al pinchar en el candado de arriba a la izquierda, se muestre el certifico de seguridad, lo cual asegura que el sitio sea el correcto”, asegura Mayrelis Leiseca Sánchez, especialista de Comunicación de la División Territorial matancera.

Se trata de pasos sencillos pero eficaces para evitar el robo y la estafa. Mucho se puede hacer desde las instituciones para garantizar seguridad y fomentar una cultura de navegación que no consista solo en dar siguiente a cuanto cartel salga.

Sin embargo son los usuarios los responsables principales y los mayores interesados en proteger su cuenta y bolsillo, para que su saldo no desaparezca frente a sus ojos.

Escrito por  la periodista Adrialis Rosario, del Semanario Girón

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