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Monday 21 October 2019
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El futuro de la música matancera

La restauración de la Sala de Conciertos José White, de la ciudad de Matanzas, ha significado no solamente la reapertura de un espacio cultural de relevante importancia para las presentaciones de solistas y agrupaciones de pequeño y gran formato y el retorno de la Orquesta Sinfónica a su sede habitual.

Para los jóvenes estudiantes de música también representa una oportunidad para demostrar sus conocimientos en materia académica y los caminos hacia los que se enfocan sus intereses individuales en el mundo de la creación artística. Así sucedió durante el Festival de Música de Cámara de la Escuela Profesional de Arte.

Una abuela lloraba emocionada observando las destrezas del joven sobre el escenario. Un niño pequeño aplaudía con una sonrisa amplia y contagiosa en el rostro, como si desde su infancia comprendiera los acordes de aquel instrumento que formaba parte del cuerpo de su hermana. Una madre recorría cada nota en su memoria y miraba al muchacho transmitiéndole seguridad y tranquilidad, cuando ella misma era un manojo de nervios. Varios profesores miran con orgullo a sus pupilos.

Fueron estas algunas de las escenas del Festival de Música de Cámara de la Escuela Profesional de Arte de Matanzas. En diversos formatos y con variedad de instrumentos se presentaron estos jóvenes estudiantes quienes, además de ser el futuro musical matancero, ya forman parte de algunas agrupaciones.

La profesora María de los Ángeles Horta, organizadora del certamen, se refirió a sus particularidades este año. “La música de cámara es el embrión fundamental en la formación de los futuros artistas, les permite desarrollarse a partir de una gama de especialidades que los nutre y les brinda herramientas certeras para convertirse en un gran profesional.

“Aquí hay muchos muchachos que, además de interpretar música clásica con sobrada preparación y dominar la técnica, reciben mucha influencia del jazz y los géneros de la música cubana”.

La sobrada experiencia de los profesores de la Escuela Profesional de Arte de Matanzas constituye una garantía indispensable en la formación de los jóvenes músicos. Asimismo es fundamental el rigor y las exigencias en su preparación dadas las características de su sistema de enseñanza, valoró la directora del centro educacional María Luisa Vigoa.

“Estos niños son formados desde muy pequeños, con diferentes profesores, primero en el nivel elemental y después en el nivel medio. Tienen que pasar por momentos de prueba, de demostrar habilidades y conocimientos.

“En Matanzas existe un alto nivel en cuanto a la preparación del claustro de profesores de la escuela de arte y mucha exigencia. Ya cuando llegan a su nivel profesional, estos jóvenes se enfrentan a un rigor superior porque ya van a salir a la calle dentro de una orquesta o como solistas”.

En tiempos de reguetón y subcultura muchos creerán improbable la pasión y el talento con que estos muchachos asumen desde temas de la música clásica hasta diversos géneros cubanos y foráneos, entre ellos y con mucha fuerza el jazz.

  • “Tenemos mucha influencia de este género aquí en Matanzas, figuras importantes del jazz como Alejandro Falcón, Miguel Ángel Rodríguez Zulueta. Nos gusta mucho y lo defendemos”.
  • “Nosotros casi todos pertenecemos a la orquesta dirigida por Bruno Villalonga, Swing cubano, lo que nos ha ayudado mucho. En esa formación comenzamos a conocer este estilo de música y a vincularnos a él.”
  • “A mí me gusta mucho la música cubana, sobre todo la popular porque me permite expresarme e improvisar, hacer algo diferente en cada presentación.”
  • “Me gusta porque gracias a la música podemos reflejar nuestros sentimientos con más fuerza, el lenguaje de la música es universal.”
  • “Partimos de que como alumnos de la escuela de arte, estudiamos principalmente la música clásica. Nos atrae mucho la influencia del jazz y como todos nos conocemos bien tratamos de mezclar los diferentes géneros a los que nos dedicamos. Eso mismo hacemos con la música cubana, que es la nuestra. Es una mezcla de todo y lo más valioso es que cada uno aporta un poquito.”

Los estudiantes demostraron no solo su virtuosismo en la interpretación y el dominio del instrumento con depurada técnica sino también sus habilidades al crear nuevos acordes.

“Es significativo ver por ejemplo que pueden pasar desde tocar composiciones de Mozart, Brahms, hasta Chick Corea. Realmente nos gusta que se nutran de todo esto”, afirmó María de los Ángeles Horta.

Entre los mayores logros del festival, más que ganadores y perdedores, se encuentra su marcada intencionalidad de potenciar la presentación de un amplio abanico de géneros musicales, estilos y compositores. La escuela fomenta esta suerte de construcción colectiva que enriquece al evento y la formación académica de los educandos.

“La música es una sola, aunque ellos reciben clase sobre música clásica, de cámara y talleres de música popular. Ellos después, de manera individual y sin dejar de estudiar lo fundamental, se inclina hacia toda esta variedad musical y le hacen arreglos propios.

“A veces les cuesta aprender la disciplina de ensayar y estudiar. Tenemos que ser exigentes no solo en la parte técnica sino en función de fomentar en ellos la responsabilidad y a veces entran en contradicción con los profesores. Pero siempre lo logran. Hay que tener en cuenta también que son alumnos con una doble carga, académica y desde el punto de vista de la formación general.”

Dúos, cuartetos, conjuntos de jazz, un espectacular coro femenino y voces prodigiosas matizaron el Festival de Música de Cámara de la Escuela Profesional de Arte de Matanzas, un encuentro en el que los estudiantes demuestran los conocimientos adquiridos, los profes constatan el dulce fruto de sus enseñanzas, el público disfruta sobremanera y crece la música.




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