Decir Celia Sánchez, es decir altruismo, amor y solidaridad con el prójimo, ternura y delicadeza, rasgos de su personalidad que no le impidieron ser la primera mujer que formara parte del Ejército Rebelde y destacarse en el combate del Uvero disparando con su fusil M-1.
Aunque le decían Norma, o Aly, realmente Celia era la guerrillera que pensaba que las mujeres eran tan capaces como los hombres, y junto a Fidel organizó el pelotón femenino de combate Mariana Grajales.
Al indagar sobre la infancia de Celia leí en la revista Moncada, edición de Mayo de 1990, que irradiaba gentileza con ese gran corazón, al igual que su padre el doctor Manuel Sánchez Silveira. Cuando era pequeña le llamaba “Juana Panza”, a la persona encargada de cocinar en la finca Media Luna, donde vivía, pues dio a luz 21 hijos.
Volviendo atrás, Celia siempre estuvo muy cerca de Fidel en la Sierra Maestra y después del triunfo de la Revolución participó en las actividades más significativas. En marzo de 1962 fue nombrada secretaria del Consejo de Ministros de Cuba.
Le fue otorgada la Medalla Conmemorativa XX Aniversario de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, condecoración cubana creada para conmemorar el vigésimo año de la fundación del Ejército Rebelde, antecesor de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.
Esta increíble mujer nació un día como hoy, pero del año 1920. Era admirada por su manera de actuar con todo aquel que se acercaba con alguna situación, por difícil que fuera, siempre encontraba una solución.
Lo menos que podemos hacer es recordarla con amor, si a ella, a Celia Esther de los Desamparados Sánchez Manduley.






















