Lebron James regresó al club donde se inició profesionalmente en la NBA, Los Caballeros de Cleveland (Cleveland Cavaliers), para saldar una vieja deuda, ganar la final que nunca habían ganado y adonde habían llegado una vez cuando él comenzaba sus andares en las duelas del mejor baloncesto del mundo.
El fornido jugador hizo historia desde sus tiempos de escolar y fue avanzando vertiginosamente hasta convertirse en lo que es hoy, uno de los mejores baloncestistas del mundo con números personales que aumentan por temporada y van destrozando récords establecidos por otros grandes.
Lebron jugó varias temporadas en el Heat de Miami, con los que ganó dos títulos antes de ser vendido nuevamente a Cleveland. Los fans del conjunto rebosaron de júbilo cuando conocieron la noticia y James no los hizo quedar mal, en dos años ganó un campeonato y un subcampeonato, siempre ante los Golden State Warriors.
La temporada de 2018 se presentaba un poco dudosa para los Cavs, porque la mano derecha de Lebron, Kyrie Irving, fue transferido a los Celtics de Boston, no obstante lograron clasificarse para los play off donde enfrentaron nuevamente a los Pacers de Indiana, quienes los pusieron contra las cuerdas al punto de casi eliminarlos, pero nuevamente El Rey Lebron cargó a sus espaldas el equipo y eliminó a sus rivales en siete peleados choques.
Para las semifinales de conferencia, los Cavaliers chocarían con los Raptors de Toronto, franquicia que lideró la tabla de posiciones por el Este- La serie se antojaba otra vez difícil, pero ¿qué creen?, nuevamente Lebron dijo presente y en solamente cuatro juegos le dijo hasta pronto a los Dinosaurios de Canadá.
Lo cierto es que El Rey y su séquito estarán descansando en espera del que gane la serie entre Celtics de Boston y 76ers de Filadelfia, para disputar el campeón de conferencia y tratar de estar por tercer año consecutivo en la gran final de la NBA representando a Cleveland. Sin dudas tener a Lebron es una garantía.






















