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Monday 21 October 2019
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La Santa Inquisición…, ¿en Cuba?

Corría el año 1825 cuando el gobierno metropolitano implantó la Comisión Militar Permanente en la Isla de Cuba, un tribunal que perseguía y daba castigo a quienes atentaban contra el dominio colonial.

Las grandes conspiraciones como Soles y Rayos de Bolívar, los constantes actos subversivos desde la prosa y la lírica de los poetas y los intentos radicales de reformismo resultaron las principales causas para tal medida.

Exilios, condenas de muerte, prisión, abusos de poder y quién sabe cuántas otras atrocidades corrieron por la cuenta de la nueva empresa represiva.

Fue entonces que a partir de la década del 30 del siglo XIX, los sentimientos de independencia sufrieron una especie de colapso y varios años transcurrieron en aparente calma debido a la represión de la cruenta Comisión Militar Permanente.

El poeta José Jacinto Milanés fue de los pocos en romper con la resultante inercia de sumisión cuando, en 1842, escribía unos versos que a continuación les regalamos:

¡Hijo de Cuba soy! A ella me liga

mi destino potente, incontrastable…

¡Con ella voy! Forzoso es que la siga

por una senda horrible y agradable.

Con ella voy sin rémora ni traba,

ya muerda el yugo o la esperanza vibre:

¡Con ella iré mientras la llore esclava!

¡Con ella iré cuando la cante libre!

(…)

Sin embargo, la mano dura de España continuó y tuvo resultados; incluso después de este poema pasarían más de 20 años para el desenlace de una Revolución en Cuba.

Por su parte, la Comisión Militar Permanente cumplió sus funciones por más de tres décadas y algunos historiadores llegan a compararla con el tribunal del Santo Oficio.



Estudiante de Periodismo


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