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Monday 21 October 2019
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Tesoros de la biodiversidad de Matanzas

Dentro de la amplia gama de organismos vivos que constituyen la biodiversidad se encuentra el hombre, quien se relaciona de formas muy diferentes con las demás especies y ecosistemas por su dependencia profunda de ellos.

Aun cuando la humanidad representa solo el 0.01 por ciento en la Tierra, su acción ha causado la pérdida del 83 por ciento de los mamíferos salvajes y la mitad de las variedades de plantas.

De ahí que, según informaciones procedentes de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, más de 25 mil representantes de la flora y la fauna mundial se extinguirán antes del 2050.

 En aras de frenar ese fenómeno que pone en riesgo la vida en el Planeta Azul se dedica cada 22 de mayo a la Diversidad Biológica o la Biodiversidad, un concepto que resume la base de la existencia y de los servicios esenciales que brindan los ecosistemas para las generaciones presentes y futuras.

Para ello se debe lograr que los ambientes tengan capacidad de recuperación y sigan suministrando servicios esenciales, asegurando de este modo la variedad de la vida del planeta y contribuyendo al bienestar humano y a la erradicación de la pobreza.

En este 2018, año en que se cumplen 25 años del Convenio sobre la Diversidad Biológica o la Biodiversidad, vale la pena destacar que en la provincia cubana de Matanzas los trabajos de preservación que llevan a cabo los especialistas de ciencia y medio ambiente han permitido conservar la vida de un buen número de especies en peligro de extinción.

La lista comprende endémicos naturales como el Melocactus matanzanus, la palma Coccothrinax borhidiana, la gallinuela de Santo Tomás y el Cocodrylus rhombifer o cocodrilo cubano, entre otros de gran valor.

 

El Melocactus matanzanus es una especie de cactus cuyo nombre proviene de la ciudad de Matanzas. Aunque su hábitat natural es el cuabal Las Tres Ceibas de Clavellinas, en el Valle de Yumurí, se  ejecuta un plan de manejo in situ en el Jardín Botánico de la provincia para la educación ambiental y la inserción en otras comunidades.

Por sus particularidades la Asamblea municipal del Poder Popular decidió que el matanzanus fuera el símbolo natural de la tricentenaria urbe.

La palma Coccothrinax borhidiana, es endémica de la región de Punta Guamo, en la parte occidental de la Bahía de Matanzas. El crecimiento lento de estas palmeras y los procesos antrópicos a que es sometida la han llevado a encontrarse en un peligro crítico de extinción que precisa la protección de su hábitat, así como el desarrollo de programas para su reproducción.

En la península de Hicacos se halla el ser vivo más antiguo de Cuba, El Patriarca, un legendario cactus de 500 años, cuyo nombre científico es Dendrocereus nudiflorus. Conocido popularmente como Aguacate cimarrón, ya que sus frutos son muy parecidos al del aguacate común, es la única representante de la familia cactácea con aspecto arbóreo en la isla mayor de Las Antillas.

Y el paso del norte al sur de la provincia nos lleva hasta la Ciénaga de Zapata, el humedal mejor conservado del Caribe Insular que deviene además hábitat ideal para muchas especies de plantas y animales.

Ejemplo de ello es la gallinuela de Santo Tomás (Cyanolimnas cerverai), ave acuática localizada en el lodazal matancero, exclusivamente en la localidad de Santo Tomás. Debido a su distribución limitada, al reducido tamaño de su población y a vivir en un ecosistema frágil, expuesto a incendios periódicos, fundamentalmente en la época de seca, el estado de esta especie es crítico.

Otro de los representantes de la fauna endémica de Cuba es el manjuarí o Lepisosteus tristoechus, un verdadero fósil viviente, reliquia biológica de más de 200 millones de años. Afortunadamente esta especie está protegida y su reproducción en cautiverio en la Estación Microbiológica Felipe Poey permite que anualmente nazcan miles de manjuaríes.

Y en esta nómina no podía faltar el Crocodylus rhombifer, o cocodrilo cubano, especie contemporánea con los dinosaurios. El rhombifer es el  más pequeñas del género, generalmente no alcanza los cuatro metros, una característica que, según expertos, se deba a su proceso de adaptación en condiciones de insularidad. Es también más terrestre e inteligente que la mayoría de los cocodrilos, preciado por su carne y piel. La caza extensiva desde mediados del siglo XIX provocó que la población cayera bruscamente.

Hoy en la Ciénaga de Zapata se lleva a cabo un proyecto encaminado a la preservación del cocodrilo cubano. El programa, en el que colaboran especialistas de varios centros de investigación de la Isla, tiene entre sus objetivos salvaguardar la pureza genética de la especie, amenazada por el cruzamiento con el llamado caimán americano.

Resúmenes de la gran diversidad que atesora Matanzas, al que no pueden faltar la cotorra, las grullas, la ferminia, el flamenco rosado y el manatí.




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