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Monday 14 October 2019
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Ediciones Matanzas: buena literatura tras un hermoso diseño

 

Son tan variadas las poéticas visuales de los libros producidos en editoriales matanceras como infinitas las fuentes de imaginación de sus creadores. Cada diseñador inspecciona el texto, escarba en su interior en busca de una palabra clave, un gesto tenue o un pequeño guiño disfrazado de nuevas oportunidades para comenzar a crear los interminables caminos de las imágenes que acompañarán al proyecto literario.

Los colores, materiales disímiles, ideas conceptuales y estéticas, figuras geométricas, rostros, tipografías e indagaciones sobre la obra literaria en cuestión, serán algunas de las bases sobre las que se cimentará su trabajo. Luego de horas de concentración, el artista encontrará el que para él, y quizás para muchos, será el trayecto más corto para, desde una primera y efímera mirada, comprender el interior del libro que asoma desde las manos de un extraño.

Si logra cautivar desde ese rápido encuentro, si desde sus búsquedas alcanza a revelar el yo interno del escritor y traducir en representaciones pictóricas el contenido del texto, entonces su obra valdrá la pena. El arte de diseñar libros es tan importante como el contenido refugiado en estos.

La belleza de los textos que se publican bajo el sello de Ediciones Matanzas constituye un punto a favor de esta multipremiada editorial yumurina. La labor de Johan Enrique Trujillo ha sido definitoria en este sentido, al aportarle valores que le han merecido el premio del arte del libro Raúl Martínez en más de diez ocasiones y en casi todas las categorías.

En la más reciente entrega del certamen nacional el joven diseñador alcanzó el reconocimiento en dos apartados “por el perfil de la colección Caja negra y por el diseño integral de Two brother´s bar, texto del poeta Luis Lorente y el artista de la plástica Arturo Montoto.

La colección Caja Negra incluye dos libros de poesía, uno de la autoría de Alberto Garrido y otro de Berta Caluuff, y también dos del género cuento, escritos por Maité Hernández Lorenzo y Urbano Martínez Carmenate.

“Creo que se trata de propuestas diferentes. En el primer caso no se parece a ninguno de nuestros trabajos anteriores porque usa como base una cartulina negra, de ahí proviene su nombre, y en serigrafía, lo que lo hace especial. Solo trabajé en blancos y rojos, tonos que contrastan mucho mejor con la cartulina negra.

“Siempre digo lo mismo pues en realidad no trabajo pensando en los premios, pero cuando llegan son muy bien recibidos. Gracias a ellos uno se siente motivado a seguir trabajando, además de que te brinda una orientación de por dónde anda el diseño gráfico de libros. A partir de este resultado sé que voy por un buen camino.”

Diseños personalizados y atractivos que reflejan la esencia de los libros desde una concepción sugerente, propuestas para que el lector aprenda mientras disfruta de un espectáculo visual sin precedentes, son sus cartas para el éxito.

A Ediciones Matanzas le cabe el orgullo de ser la editorial territorial más premiada de todo el país. Fuera de los esquemas provincianos, Johann dibuja, pinta, sueña, construye, engendra y da vida a propuestas pensadas para los lectores más heterogéneos.

“Soy del criterio de que no por trabajar en una de las mal llamadas editoriales de provincia tengo que ser provinciano. Diseño pensando en que podemos estar al nivel de cualquier editorial nacional o, incluso, fuera de los límites de la isla, que podamos ir a una feria internacional, como ha sucedido, y confrontemos nuestros diseños, nuestros libros y están a la altura.

“Es verdad que la visualidad es sumamente importante en un texto. Los lectores siempre se fijan mucho en la nota de contraportada y en la estética del libro que es lo que primero los atrae. Eso en parte es mi responsabilidad dentro de Ediciones Matanzas. Trabajo cada día con el propósito de hacer los libros más atractivos, jugar con las tipografías y los colores, elementos que me apasionan.”

Pero, sin dudas, el ingrediente más importante de los diseños literarios que se gestan en esta ciudad mucho tiene que ver con el carácter eminentemente artístico que, durante siglos, ha surcado sus calles; son un reflejo fidedigno del inexplicable sentimiento de amor y nostalgias que muchos tienen a bien denominar matanceridad.

El aniversario 325 de la fundación de la urbe yumurina y los 40 años de Ediciones Matanzas seducen al creador que ya se encuentra enfrascado en los títulos que se dedicarán a tan especiales onomásticos.

“Estoy diseñando a tope en Ediciones Matanzas y hay muchos libros matanceros que se presentarán durante el 2018 para celebrar el cumpleaños de la ciudad. Precisamente uno de los proyectos en los que me encuentro enfrascado es la revista Matanzas cuyas páginas se convertirán en un hermoso homenaje a esta ciudad y su cultura.

“También me entrego a propuestas de Antón Arrufat, Roberto Fernández Retamar, estamos perfilando la colección Abra para autores noveles, además de mi trabajo en teatro Papalote.”

La visualidad constituye un factor determinante dentro del arte de crear libros. Constantemente surgen nuevas teorías y maneras de aportarle mayores valores estéticos a las publicaciones.

Para Johan Enrique Trujillo es determinante estar en constante intercambio con las tendencias que marcan los destinos del diseño literario hoy. “Salir al extranjero a impartir talleres es gratificante porque me ha permitido confrontar experiencias con otros diseñadores, observar lo que se hace en el mundo y cómo funciona en Cuba.

“Además, antes de presentar cualquier conferencia debo prepararme, eso me sirve de autosuperación constantemente, me exige muchísimo y la exquisitez del trabajo igualmente se debe mucho a estas oportunidades. Es verdaderamente enriquecedor.”

Este reconocimiento se manifiesta también como portador de un mensaje de agradecimiento a la editorial donde nació y ha crecido como profesional.

“Yo siento esta casa editorial como mía. Es lo que vengo a hacer todos los días y lo disfruto al máximo. Me enorgullece cada premio, cada reconocimiento de todo el equipo de trabajo: el editor, los encuadernadores. Me tocó a mí ahora y estoy seguro de que todos se sienten felices también.

“Lo principal de estos cuarenta años y que la editorial tenga esa visibilidad se debe mucho a su director Alfredo Zaldívar, nuestro guía, y a la entrega de cada uno de los trabajadores. Somos un buena familia y eso es lo que propicia que el trabajo de Ediciones Matanzas se aprecie tal como lo hace actualmente.”

No solo la excelencia literaria y la agudeza artística engrandecen las propuestas editoriales de Ediciones Matanzas. Para sus trabajadores resulta fundamental lanzar una invitación irresistible ante los ojos del lector.

Desde las más bellas formas y expresiones de la visualidad, Johan Enrique Trujillo  sabe dotar de un cuerpo bello a las obras de la literatura cubana y universal, convertidas en objeto de disfrute sensorial y emocional.




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